¿Sabemos debatir? ¿Escuchamos con atención los argumentos de los demás? ¿Ofendemos o proponemos? ¿Acordamos o discutimos? El diálogo es el arma más vigorosa de la razón. Conversar de forma amena entre diferentes es tener la habilidad de entrenar la inteligencia. Quienes no pueden sostener sus planteamientos frente a posturas contrarias a sus criterios pierden la oportunidad de reforzar sus convicciones.

Los equipos que logran sus objetivos, superan sus metas e inspiran a otros, se caracterizan porque valoran las opiniones, comparten las perspectivas, reconocen las diferencias y conceden el beneficio de la certeza en los momentos en que todos prefieren dudar. Si la arrogancia, el narcisismo o la falsa superioridad se disemina entre la gente, entonces tú debes ser diferente.

La próxima vez que alguien te contradiga, no te alteres. Si le suben el volumen a su estridencia, no te salgas de tu buena frecuencia. La mejor manera de demostrar tu potencial es midiendo el nivel de tu capacidad para escuchar. Grita para ilustrar, no para ofender. Hazlo de la manera más cordial o respetuosa y seguramente les harás reflexionar, aunque no estén de acuerdo. La verdad no se impone, se demuestra. Su fuerza es innegable.

La agenda moral reserva un lugar privilegiado para quien sabe escuchar. Cualquier escenario es el sitio ideal para demostrar la finura de tus valores y el nivel de tu educación. Plantea la mejor plataforma de lanzamiento si tienes ideas atractivas, estimulantes, productivas, oportunas y realizables. La familia te espera, el barrio te necesita, la ciudad sueña contigo, el país quiere verte y el mundo creerá en ti. No eres alguien más, debes ser el alguien que hace más.

La política es el epicentro emocional de las decisiones sometidas al control de egos, intereses, rivalidades, supersticiones, dogmas, mentiras, manipulaciones y radicalismos, cuando se ignora la mística de la autocrítica. Para revisarnos necesitamos escucharnos. Divididos provocamos derrotas, integrados podemos mejorar la situación y unidos somos indescifrables.

El ‘Políteadero’ es escenario, sitio, lugar, momento, espacio, contexto o ambiente en el que se realizan los debates propicios para la toma de decisiones que definen el rumbo de la sociedad o para dialogar sobre la actualidad y el acontecer local o internacional, con fines de incidir en la opinión o liderar procesos de participación. Es la plaza de las convicciones. La casa de los dirigentes. El comedor de las buenas ideas.

Escucha, conversa y dialoga con altura. No lo conviertas en un hervidero. ¡Debes inspirarte en tu Políteadero!

@JulioCesarHT