Hay africanos, americanos, asiáticos y europeos. ¿Los nacidos en Oceanía qué son? Cecilia Ester Páez, B/quilla
El gentilicio de los nacidos en Oceanía es oceánicos. Si bien esta palabra designa lo atinente a los océanos o a lo que vive y se desarrolla en ellos, como flora, fauna, navegación, también designa lo relativo a los habitantes y al territorio de las islas que conforman el continente insular llamado Oceanía. No obstante, a los nativos casi nunca se les dice oceánicos, sino micronesios, polinesios, neozelandeses, australianos… Quizá se deba a que el término es confuso, porque, reitero, si decimos que un individuo o alguna cosa son oceánicos, podría interpretarse que estamos hablando de algo propio de cualquiera de los océanos existentes. En conclusión, aunque no es usual llamarlos así, los naturales de Oceanía son oceánicos.
¿Cuál es el origen de ‘lambón’? CEPV, B/quilla
Del latín lambĕre ‘lamer, chupar’ derivó ‘lamber’, que luego dio ‘lamer’ y ‘lambón’. El primer y el tercer vocablo, es decir, ‘lamber’ y ‘lambón’, son arcaísmos, aunque el último es hoy colombianismo. En efecto, en extensas zonas rurales de nuestro país se usan ‘lamber’ y ‘lambón’, pero en áreas urbanas, sobre todo entre la gente más culta, solo se emplea ‘lambón’, siempre con sentido desdeñoso, para referirse al zalamero, al sapo, al que hace o dice algo con la intención de adular a quien puede beneficiarlo, como jefes y otras jerarquías, gobernantes y otros poderosos…
Charlé varias veces con David Sánchez Juliao, y nunca le pregunté de dónde viene el verbo ‘esparachinar’, que aplicó en su cuento El Flecha. Beto Cross, Los Ángeles
El lector transcribe un fragmento del cuento: “ ‘Estaba jugando trompo en el callejón de las Miranda’, le dije yo. ‘Errrrrda’, y enseguida me esparachinó: ‘Bueno, ¿y tú qué carajo tienes que ir a jugar trompo en el callejón de las Miranda…?’ ”. En la compilación de colombianismos del Caro y Cuervo, ‘esparachinar’ figura como costeñismo informal y despectivo. Tiene los sentidos de ‘responder groseramente’, de ‘regañar con severidad’ y de ‘desordenar, revolver’: “Ana tiene el pelo esparachinao” (lo tiene revuelto). “Susana amaneció esparachiná” (amaneció cabrera). Aventuro la idea de que ‘esparachinar’ deriva de ‘espadachín’, palabra que, dentro de su cambio o evolución fonética (algo normal en todas las lenguas), trocó la ‘d’ por la ‘r’ y terminó convertida en ‘esparachín’. Ahora bien, ¿cómo podrían actuar un esparachín o una esparachina? Pues podrían esparachinar, esto es, amenazar o agredir con la espada o con el habla.
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