Siempre me ha dado la sensación que hay jugadores en el Junior que no viven la realidad del equipo. ‘El Tiburón’ viene de perder dos de los últimos tres partidos con Nacional y Medellín en el que recibió seis goles y no anotó ninguno.
No es la primera vez que hablo de esto. Con seguridad habrá quienes no se han dado cuenta que Junior ya no está en el ‘grupo de los ocho’ y que hoy es noveno. Tampoco sabrán que el partido de hoy ante Bucaramanga, único equipo invicto de la Liga I y equipo que sólo ha recibido seis goles en 11 partidos, puede determinar el futuro laboral del DT Alfredo Arias.
Los escuchamos en las ruedas de prensa con las mismas palabras huecas, como por salir del paso, pero de resultado nada. Arias dejó a algunos, trajo a otros, pero en ninguno de los casos ha podido recibir el respaldo de jugar bien de parte de los jugadores de poco nivel en la cancha y mucha actividad en las redes sociales.
Los técnicos se van en las crisis y los jugadores se quedan. Cuando los sacan los primeros en hablar (palabras huecas, otra vez) son ellos señalando que el “responsable no es el profe” sino ellos. Pura carreta.
La responsabilidad en un equipo de fútbol es 50 y 50 técnico y jugadores. Pero los que juegan no son conscientes de lo que sucede alrededor del equipo. Juegan el partido y ya. No miran la tabla y tampoco el partido en repetición.
Qué sienten cuando regresan a casa y, sus familiares, les dicen: “que feo el equipo”, “que mal jugaste hoy” o “te volvieron a sacar”. ¿Qué responderán?
El jugador se queda juegue bien o mal, les da igual jugar o no, o ganar o perder. Un jugoso contrato los tiene atornillados al club. Así no jueguen o así se vayan quedando ahí en el libro del olvido. Su contrato tiene vencimiento y a eso se atienen con nivel o sin nivel, con ganas o sin ganas, con rendimiento o sin él.
El técnico tiene su contrato con cláusula de rescisión y lo pueden sacar en cualquier momento.
El Profe Arias vino a mitad del año pasado, con él festejamos la 11ª estrella y ahora, cuando estamos en el tercer mes de este año, está tratando de sostener su trabajo en Junior.
Arias, como todos los técnicos, planifica pero no juega, no entra al campo. ¿Será que los jugadores podrán hacer algo por él esta noche y de aquí en más? Hummm…








