Esta semana estuve leyendo dos informes recientes, uno del Council on Foreign Relations sobre la dominancia china en minerales críticos y otro sobre Minerales críticos y las cadenas de suministro en el hemisferio occidental, coinciden de cierta forma con lo que hemos venido planteando desde el Observatorio de Transición Energética del Caribe de la Universidad del Área Andina: la nueva geopolítica de la energía, de los minerales y de la industria se está definiendo alrededor de las cadenas que los procesan, refinan y reciclan.
El primer documento advierte que China domina gran parte del procesamiento global de minerales críticos gracias a décadas de política industrial coherente. El segundo señala que América Latina posee recursos relevantes, pero gran parte del valor agregado de esos minerales se genera fuera de la región, especialmente en Asia. El continente exporta mineral y luego importa tecnología, equipos y materiales procesados. Ese es el punto que Colombia todavía no ha entendido porque nuestro debate minero sigue atrapado en una discusión incompleta y mediocre: extraer o no extraer, cuando la pregunta real es otra. El problema es cómo se inserta la minería en una estrategia de desarrollo, innovación y transformación industrial. Si Colombia quiere tomarse en serio la transición energética, el próximo presidente tendrá que plantear una política minero-energética distinta y aquí le doy unas ideas.
Primero, el país necesita una política nacional de minerales estratégicos que conecte geología, industria, ciencia y política exterior. La demanda global de minerales para electrificación, digitalización y seguridad tecnológica crecerá de forma acelerada en las próximas décadas.
Segundo, Colombia debe abandonar el modelo de simple exportador de materias primas. El valor no está solo en la mina, sino en el procesamiento, la metalurgia, el reciclaje y la manufactura.
Tercero, cualquier política mineral moderna requiere licencia social. Los proyectos que ignoran comunidades y territorios terminan enfrentando conflictos, litigios o cancelaciones. Pero, necesitamos de la misma manera reglas claras para las empresas, los beneficios a las comunidades deben ser justos y proporcionales a los proyectos.
La transición energética abrirá una nueva era mineral. Pero los países que solo extraigan y exporten mineral crudo seguirán ocupando el último eslabón de la cadena, mientras, los que controlen tecnología, procesamiento y reciclaje serán los que capturen el verdadero valor.
El próximo presidente tendrá que decidir si Colombia quiere ser simplemente proveedor de recursos o protagonista en la economía mineral de la transición energética.
*Director del Observatorio de Transición Energética del Carite OTEC -Universidad Areandina
@amatzuluaga1








