Esta es mi última entrega de la serie - deconstruyendo conceptos – porque es preciso reconciliarnos con las narrativas y re-educarnos respecto a muchos términos que cargamos de prejuicios para usarlos a favor del patriarcado, el racismo, la homofobia o cualquier carga discriminatoria. En esta ocasión hablaré de – La Política -.
Es común escuchar en las personas “Yo soy apolítico a mí eso no me gusta, yo solo hago trabajo social y liderazgo comunitario” “No me gusta la política, eso es para los corruptos”. Esto es debido a la tergiversación del concepto y a la carga social que existe sobre la política-electoral.
La política en su más amplio concepto es el “Arte de Transformar” y deslimita lo estrictamente electoral, incluso los actos que consideramos privados representan actos políticos.
En este sentido, es importante mencionar lo que el psicoanálisis plantea, respecto a la negación discursiva, afirmando que cuando algo se niega paralelamente se puede aceptar, es decir, se le otorga la existencia a lo que se niega, basada en este argumento, planteo que no creo que existan los apolíticos, pues los procesos sociales, aunque no siempre son electorales, si son naturalmente políticos.
Los seres humanos somos por naturaleza sujetos o sujetas políticas, pero sucede algo particular y es que existen paradigmas que producen tergiversaciones, para ajustarse a modelos sociales de “aprobación”.
Con esto pretendo reflexionar sobre la renuncia que hace en ocasiones el ser humano de su esencia, esto en razón a guardar una imagen, adherirse a moralismos o peor ajustarse a imposiciones que suprimen su libertad de ser y vivir de manera auténtica.
Decir que se siente agrado por la política no solo es afirmar que se hace proselitismo o se es corrupto, la política, es una categoría inherente al ser humano y desde ella nos relacionamos.
De este modo, a cada persona la influyen elementos del sistema social y cultural en el que vive, es decir, las preferencias, las costumbres y los mandatos tradicionales que le lleven a determinadas conductas; como sociedad compartimos condiciones históricas, aunque cada situación tiene características particulares.
Afirmo que la política hace parte de todos y todas, y otorga sentido de ser hombres o mujeres racionales, emocionales, sociales o culturales; desde esas libertades es que debemos lanzarnos a existir y co-existir con otros y otras que nos ayudan a tejer nuevas realidades. Lo importante es respetar las diferencias y desde ahí encontrar nuestra mejor forma de hacer política humanizada y sin maculas. Esa es la libertad a la que debemos apuntar, la de vivir en plenitud pensando en la propia felicidad y en el bien común. No olvidemos que todas nuestras acciones por intimas que sean tienen incidencia en nuestro entorno, somos seres sentipensantes y políticos.
@FACOSTAC








