60 años después, en su visita a la Casa Blanca, el presidente Petro descubrió que el socialismo sin billete es como un chorizo sin carne, o una arepa de huevo sin nada, es decir, una poesía en el desierto a las doce del día. Se incorporó entonces de su sillón dorado y acercándose al gringo le dijo: Trump te amo; yo también, respondió socarronamente Trump. Todos sonrieron, pero un poco menos, su Secretario de Estado Marco Rubio.
Durante más de dos horas hablaron de muchos temas, especialmente de dos: narcotráfico y la situación política y económica de Venezuela. Sobre el primero (narcotráfico), porque le extrae a montones los dólares de la economía gringa y le deja un gravísimo problema de salud pública entre su juventud; y en Colombia, se convierte en el combustible que financia a los grupos al margen de la ley, creando todo un espiral de violencia, corrupción e inseguridad nacional. Sobre el segundo (Venezuela), porque este país respalda a los principales enemigos de EE. UU (Irán, Corea del Norte, Siria, Palestina, Nicaragua y Cuba) y además apoya a sus adversarios en el manejo del poder político mundial (China y Rusia).
Venezuela es el país vecino y hermano de toda la vida. Es nuestro deber apoyarlo para que pueda salir de la encrucijada en que se encuentra por culpa de un mal sistema de gobierno perversamente direccionado a saquearlo durante 25 años, que ahora se encuentra como una Nación intervenida por un gobierno extranjero que maneja el Estado bajo la dirección de unos socios criollos cumpliendo órdenes del país del norte, en el marco de una nueva estrategia geopolítica del Tamborero al estilo Trump, que va apretando el cuero dentro del aro de metal, templándolo con cuñas del mismo palo, hasta darle el sonido que persigue, sin romperlo, bajo la siguiente condición: tu me das, yo te doy; tu no me das, yo no te doy. Un ejercicio de paciencia, resistencia e inteligencia emocional donde siempre gana el más poderoso. Voy ave pa ve, dijo Petro en español lo cual tiene una traducción difícil al inglés.
No se conocen los detalles de esta importante reunión entre los dos mandatarios. Sólo que Trump cambió su impresión que tenía sobre el presidente de Colombia donde ahora son los nuevos amigos. Al respecto, circula en las redes sociales un curioso meme que ilustra esta situación de amistad entre los dos presidentes, compartiendo una canasta de cerveza, hasta cuando uno de los dos, ya consumiendo más de la mitad de las botellas, le meta una patada a la mesa, para acabar a trompadas con la fiesta.
@FcuelloDuarte








