Catalino, un viejo y curtido pescador de la Ciénaga Grande de Santa Marta me preguntaba en estos días: ¿Cómo hacemos para elegir unos buenos candidatos al Congreso de la República? ¿Cuáles son las señales para no equivocarnos? La respuesta fue con otra pregunta: ¿Cómo escoge usted a su mujer? Seguramente que mediante un proceso de selección entre varias amigas que tenga algunas cualidades que le sirva para decidir sobre su futura compañera de ese hogar, pues cualquier error tendría graves consecuencias en la nueva familia.
Similares condiciones se dan en el ejercicio por parte de un ciudadano para participar en la conformación y control del poder político de su pueblo, de elegir y ser elegido. En este caso particular el elector selecciona su candidato de preferencia, de acuerdo con el análisis que previamente hizo antes de depositar su voto. Sin embargo, el proceso es tan complejo, pues los candidatos deben reunir algunas condiciones mínimas que llame la atención del elector, y éste a su vez, tener la capacidad y la formación académica para analizar las propuestas, la hoja de vida y la trayectoria del candidato que se pueda traducir en una opción que beneficie a la comunidad. Pues no es lo mismo un elector de Singapur, Japón o Irlanda, que uno de Venezuela, Colombia o Ecuador. En esos países la cultura política es totalmente diferente.
En Colombia muchos eligen a un candidato de Uribe porque su jefe usa zapatos Crocs de 170.000 pesos, mientras muchos Petristas siguen al Presidente porque usa unos Ferragamos de 7 millones de pesos. En cambio, en Alemania votan por Angela Merkel, siendo la mujer más poderosa del mundo, que gobernó a ese país por 16 años, con una chaqueta que usaba tres veces por semana, y un bolso de cuero de 100 euros, de talla XL donde la cabían todos los problemas del país. Al respecto, a una pregunta hecha por una periodista plástica, dijo: “Soy empleada pública, no modelo”.
Nuestra Constitución Política en su Preámbulo y los artículos 1, 2 y 209 no exige ninguna marca de vestimenta para gobernar con eficiencia, sólo tener en cuenta los principios de la función pública, la austeridad en el manejo de la economía, la razonabilidad y la proporcionalidad de sus decisiones.
De todos modos, para mejorar las condiciones de vida del país, hay que cambiar la cultura política donde el candidato conquiste el voto sin engañar y el elector vote por el mejor. Para tal fin se requiere de una dosis de TerraPol App (Terramicina que desinfecte el ambiente político), en beneficio de nuestra democracia.
@FcuelloDuarte








