Eso fue la alocución de Petro del 14 de enero, en la que, a punta de confusiones –léase mentiras– quiso convencernos de que vamos hacia un milagro económico que está lejos del desastre de las finanzas públicas que amenaza a la economía.
La primera insulta la realidad de los productores. Para justificar los aumentos del mínimo, ahora resulta que, a pesar del aumento real del 18% entre 2023 y 2025, es decir, del aumento de los costos laborales y los precios de la economía, por una inflación, del 5,1% en 2025, en ese año “mágico” fue más barato producir en Colombia, pues según el DANE, el Índice de Precios al Productor, IPP, disminuyó 2,63% y los productores se ahorraron una plata. Definitivamente, el DANE no paga las facturas y nóminas del sector productivo.
De ahí pasó Petro a su decisión sobre el mínimo vital y, sin que se haya pagado la primera quincena, aseguró que el aumento del 23,7% en 2026 no afecta los precios, lo que probó con un listado de alimentos de Corabastos, cuyos precios, ese 14 de enero, se reportaban estables, sin explicar frente a qué: ¿el día, la semana o el mes anterior?, para afirmar luego que el precio de los alimentos determina la inflación, lo cual es falso, pues olvida el transporte, servicios públicos, salud, etc.
Petro, al final, defendió su emergencia económica, porque un malvado Congreso tumbó la Ley de Financiamiento y eso para él es un “hecho sobreviniente”, es decir, que el manejo fiscal irresponsable es comparable a la pandemia o la erupción del Nevado del Ruiz en 1985.
Hubo más mentiras: Que los impuestos son para los ricos, pero incluyen el alza al “aguardientico”, que desató la rebelión de los gobernadores. Que el endeudamiento reciente en más de 10.000 millones de dólares es cambio de deuda cara por deuda barata, pero somos el cuarto país del mundo con la deuda externa más costosa y, además, el afán es cuadrar caja para gastar en la victoria de Cepeda. Que este endeudamiento reduce el déficit fiscal, pero los expertos vaticinan que podrá ser el más alto de la historia.
Estamos en riesgo y una de sus expresiones es la apreciación del peso por la monetización del endeudamiento y los dólares del narcotráfico. El dólar barato es gran noticia para los importadores, pésima para la pequeña y mediana industria que no podrá competir, y un desastre para los exportadores.
En la ganadería, los aranceles de China (55%) a sus mayores vendedores de carne son una oportunidad para Colombia, neutralizada por el dólar barato. El libre comercio de leche con Estados Unidos y el dólar barato amenazan con importaciones masivas y la destrucción de nuestra producción lechera.
Así que, frente a la confusión…, sensatez en las urnas.
@jflafaurie


