Colombia vive un periodo donde se hace política con el falso ambientalismo, lo que ha causado que la gente, durante más de una década repeliera todo lo que hablara de minería (sobre todo aquella legal que paga impuestos y que ofrece empleos de calidad). Afortunadamente, hoy la gente es más consciente de que no puede haber transición energética sin minerales y obviamente sin minería, pues los equipos usados para la generación de la energía la solar, eólica, geotérmica, etc., depende de la extracción de minerales, su refinación y su transformación.
A nivel mundial, países que habían dejado las actividades mineras en sus territorios están volviendo a evaluar sus potenciales mineros y como desarrollarlos, pues los minerales se han vuelto los lideres de la nueva geopolítica global. Pero, a pesar que hoy se ha entendido que contar con recursos minerales significa entre otras cosas soberanía energética y liderazgo geopolítico, el tiempo que se frenó, que se cerró y en algunos casos que se prohibió la minería, nos trae hoy un reto gigante, pues ese mismo tiempo de retraso será el tiempo que nos costará aumentar la producción de los minerales que demanda el mercado para la fabricación de los equipos que requieren las energías alternativas.
Un ejemplo sencillo es contabilizar el tiempo que se demora en producir una tonelada de algún mineral (abrir una nueva mina) desde la fase de exploración. Un proceso exploratorio puede tardar fácilmente en sus varias fases (si hay inversión) 5 a 6 años, posterior a esto, en montaje de la mina se pueden tardar 3 a 5 años, es decir podemos hablar de unos 10 años en total. Sin embargo, la realidad de los países es otra, a nivel mundial el promedio de tiempo desde que inicia la exploración hasta que se extrae la primera tonelada tarda 15 a 16 años.
En Colombia hay empresas que han durado hasta 20 años solo haciendo exploración y no han podido extraer una sola tonelada de mineral, esto debido al activismo ambiental selectivo e irresponsable que tiene el país, a la no entrega, dilación o negativa de licencias ambientales por jugadas políticas o a las consultas previas que se han vuelto en muchos casos un negocio para comunidades y asesores oportunistas de las mismas, que llegan a exigir beneficios particulares con sumas astronómicas que hacen imposible la realización de cualquier proyecto.
Esta bache en la actividad minera en el mundo no va a permitir que se pueda construir la cantidad de infraestructura y equipos que requiere la transición energética, lo resumo en cuatro puntos: el primero es una muy poca oferta de minerales con una muy alta demanda lo que llevará a desabastecimiento; el segundo es un alza del precio de estos minerales (ya se ve en las proyecciones) lo que podría subir los precios de la energía producida por estas fuentes; el tercero es no poder cumplir con las promesas del NetZero; y finalmente, el cuarto es que seguirá un alto consumo de combustibles fósiles en la matriz mundial a 2050, tal cual lo indica el informe de la Agencia Internacional de energía de finales del 2025.
Director Observatorio de Transición Energética del Caribe OTEC – Universidad del Área Andina
@matzuluaga1


