En todas las formas Petro nos ha demostrado su inquina. Cada vez que tiene oportunidad nos bloquea un evento, nos niega un aporte, en fin, reafirma lo asegurado en el popular dicho orientado hacia las personas de retorcida personalidad: “haz un favor a alguien y no te lo perdonará jamás”. Bien conocido es lo de la retorcida personalidad destructiva del mandatario, pero se atribuía a su desbordado ego: quiere que todo lo que existe sea reconformado y vuelto a construir, pero desde su visión, porque todo está mal, y quiere que se reconozca que se corrigió “desde Petro”. Así lo ha venido demostrando en casi todas las áreas de la administración nacional, y aún no comprende que las cosas se desbaratan desde Petro. Hay quienes sostienen que sus ideas son buenas, pero que lo malo es que no ha sabido escoger a los funcionarios encargados de la reconformación. Otros alegan que su gente le tiene tanto temor, que no logran interpretar sus mensajes o directrices. Los más atribuyen a su equipo una tremenda avidez de enriquecimiento, oían decir que todo lo que venía funcionando enriquecía a los empleados encargados, así que llegaron a los diferentes cargos a ver cómo era el “cruce” y, claro, desbarataron todo. Y como él no tiene ni idea de administración pública, tampoco puede gerenciar, ni decidir, es un desvariado que sufre de celos ante el éxito ajeno.

Pero lo peor no es que el tipo sea desvariado. Lo peor es que los desvariados seamos nosotros mismos. Ya vimos que Petro el candidato fue al Cesar y La Guajira a exponer su proyecto de acabar con la explotación de carbón. Es decir que se proponía eliminar empleos y regalías para los de la región. Y sin embargo, no sólo ganó, sino que ¡barrió! en las elecciones. Se trata de una especie de masoquismo, de disfrute del castigo. Es lo que se lee del resultado de la última encuesta publicada. El candidato de Petro es Cepeda, el malo. Su historial guerrillero y su afinidad con Petro augura palo para la Costa Caribe, tal como lo hace Petro. Se enfrentará a un candidato caribe, Abelardo De la Espriella, esperanza nuestra, a quien se le augura triunfará en segunda vuelta. Empero, en contra de lo que podría esperarse, Cepeda en El Caribe supera a Abelardo. Es que, tristemente, somos así.

Petro detesta a Barranquilla por enfermizos celos con Álex quien, hasta ignorándolo ha transformado la ciudad, al punto que aquí si es “antes de Álex y después de Álex”, cosa que le arde.

Esperemos que finalmente El Caribe retorne a la luz, y voten masivamente por Abelardo.

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