En el Caribe colombiano existe una creencia extendida: la inteligencia artificial (IA) amenaza el empleo y agravará la desigualdad laboral. Esa narrativa, aunque comprensible, simplifica demasiado la realidad. El Future of Jobs Report 2025 proyecta que hacia 2030 se crearán 170 millones de nuevos empleos y se desplazarán 92 millones. Es una transformación de funciones, no la desaparición del trabajo.
En nuestra región, donde la informalidad laboral sigue siendo alta y muchos procesos empresariales son manuales, la IA no opera como un reemplazo automático. Los recientes despidos en algunas multinacionales responden más a ajustes económicos y reestructuraciones internas. La confusión surge porque la automatización tiende a suprimir tareas repetitivas, no necesariamente puestos completos: lo que cambia es la composición de las tareas, no el valor del trabajo humano.
El verdadero desafío es jurídico y organizacional. Adoptar IA exige reglas claras: políticas internas, lineamientos de protección de datos, manuales éticos y cláusulas contractuales que definan responsabilidades y límites de uso. Muchas empresas del Caribe aún carecen de una mínima gobernanza digital; eso eleva riesgos laborales, regulatorios y reputacionales. Las organizaciones que ordenan sus datos, formalizan procesos y diseñan protocolos de uso responsable avanzan con mayor seguridad y menor fricción en su transformación tecnológica.
Hay también una dimensión cultural crucial. El temor a la automatización prevalece porque se percibe como una amenaza inmediata. Pero la IA libera tareas mecánicas y abre espacio para funciones con mayor aporte humano: análisis estratégico, ventas consultivas, gestión del cliente y liderazgo. Habilidades como juicio, empatía y pensamiento crítico serán aún más valiosas —especialmente en varios sectores motores del Caribe— donde la interacción humana sigue siendo determinante.
No estamos ante una transición lineal ni indolora. Vivimos la etapa más compleja: despliegues desordenados, resistencia cultural y vacíos regulatorios. Sin embargo, también es una oportunidad: las empresas que actúen con visión estratégica y orden jurídico obtendrán ventaja competitiva. La decisión es colectiva y local: miramos el cambio desde la orilla o aprovechamos para construir un mercado laboral más moderno, formal y competitivo.
La IA no será la sentencia de empleo en el Caribe; será el motor de su reinvención. Corresponde a los líderes empresariales y a los equipos jurídicos preparar las reglas del juego para que esta sea inclusiva y sostenible.
*Abogado Derecho Laboral y Seguridad Social, Scola Abogados
@scolaabogados








