Por las empedradas calles del centro histórico de Cartagena ya han dejado de circular los tradicionales carruajes jalados por caballos. Durante varios lustros, estos vehículos de tracción animal fueron un elemento imprescindible del paisaje romántico de la Heroica. No en vano, tanto propios como visitantes recurrieron a este servicio para recorrer la ciudad amurallada y conocer detalles de la historia de una urbe en permanente transformación, que en pocos años celebrará cinco siglos de existencia.

En su lugar, como parte de una decidida apuesta por el bienestar animal, una mejor movilidad y prácticas turísticas sostenibles, las autoridades en el Corralito de Piedra han implementado un sistema de coches 100 % eléctricos que se visiona como pionero a nivel mundial.

Un primer paso trascendental para el éxito de este proyecto corresponde a la prohibición para que carrozas de tracción animal circulen en el centro histórico y el cordón amurallado de la ciudad, que entró a regir desde el 29 de diciembre de 2025, dando pasos a un sistema de transporte turístico moderno, regulado y libre de maltrato animal.

En ese sentido, la sustitución de los caballos cocheros en el centro histórico de Cartagena no se ha concebido como una decisión improvisada ni un gesto aislado. Las autoridades han sido enfáticas al defender que este proceso está respaldado en la normativa local y nacional, destacando una resolución expedida en 2024 por la Alcaldía y el Anexo Técnico 79 del Ministerio de Transporte.

A eso se suma una serie de estudios técnicos que dieron luces para el diseño, la construcción y el ensamble de las nuevas carrozas, que se han concebido como un tipo de vehículo plenamente habilitado para circular en medio del paisaje patrimonial de la ciudad.

Sin duda, este soporte normativo y técnico resulta clave para dar seguridad jurídica, operativa y patrimonial a una transformación que impacta de forma directa a uno de los símbolos más sensibles de la capital de Bolívar.

Además, las especificaciones de cada coche dan cuenta de un esfuerzo por adaptar este tradicional paseo a los estándares contemporáneos de seguridad, comodidad y operación urbana. Por eso, las carrozas cuentan con asientos ergonómicos, estribos retráctiles, tablero digital de comandos, carrocería anticorrosiva, sistema de iluminación completo, sistema de sonido y carpa plegable, entre otros elementos que buscan garantizar un servicio funcional, confortable y compatible con las exigencias del entorno patrimonial de la Heroica.

Es de anotar, además, que la incorporación de tecnologías de comunicación, monitoreo y digitalización para la operación de los coches permite tener una mayor eficiencia, trazabilidad y seguridad que antes no existía. Se trata, en la práctica, de un producto turístico innovador que alinea a la ciudad con las nuevas tendencias globales en movilidad limpia, experiencia del usuario y gestión inteligente del espacio urbano.

Sin embargo, varios son los desafíos que se deben atender en el marco del proceso, teniendo en cuenta los crecientes reclamos de la Asociación Cartagenera de Cocheros frente a lo que ellos califican como una “transición apresurada, sin concertación y con impactos sociales que no han sido debidamente resueltos”.

Para este gremio, la discusión no se limita al reemplazo de un medio de transporte, sino que toca de manera directa asuntos de patrimonio cultural, legalidad administrativa y subsistencia económica de más de 400 familias en la ciudad.

En resumidas cuentas, la modernización del sistema de coches turísticos y la erradicación del maltrato animal constituyen un avance indiscutible, pero su legitimidad social depende de un hilo, de la capacidad de las autoridades para garantizar una transición justa y ordenada para aquellos que durante décadas han vivido de este oficio. Solo así, la ciudad dará un golpe de autoridad y dejará por sentado que es posible honrar su historia sin sacrificar su conciencia, al tiempo que se puede avanzar hacia un modelo de turismo que respete tanto a sus animales como a las comunidades.