No es solo Éider Arévalo, el marchista que en su calidad de abanderado colombiano aspira a una medalla de oro, no es un asunto exclusivo de Caterine Ibargüen, que tratará de rozar o superar su mejor marca en el triple salto (15,31), no es solo cosa del patinador Álex Cujavante, que en su tierra, en el patinódromo que lleva su nombre, procurará subirse triunfante al primer lugar del podio. Los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla-2018 los disputarán los 595 deportistas inscritos por nuestro país y todos los que vivimos en esta ciudad.
Sin bate y sin manilla. No necesitan arcos ni balón. No hay que comprar un remo ni buscar una pesa. Olviden el guante y el protector. Sin patín y sin bicicleta. Desde la tribuna o en la calle... ¡A jugar se dijo!
Todos, absolutamente todos, desde el alcalde Alejandro Char hasta los muchachos que venden chicles en las afueras de los escenarios, jugamos un papel importante para que las justas sean lo más agradables, organizadas y recordadas para los deportistas de los 36 países que nos visitan.
Con buen comportamiento, respeto, civismo, educación, solidaridad y alegría dentro y fuera de los escenarios, Barranquilla se podrá llevar una medalla más preciada que el oro: la del reconocimiento y gratitud de los forasteros.
Recibir bien a todos los deportistas y atenderlos con nuestra habitual cheveridad y espontaneidad (que no se debe confundir con chabacanería), como suele ocurrir en cada Carnaval, es crucial para salir airosos de este compromiso y pensar en otros más grandes como en el que está pensando el mandatario Distrital: los Juegos Panamericanos.
Hay que aprovechar este momento histórico para cuidar toda la infraestructura que dejan de herencia estos Juegos y revivir en los más chicos ese espíritu deportivo que caracterizó a la capital del Atlántico en otros tiempos. Asistir a los escenarios, llevar a los niños e inculcarles la pasión por el deporte debe ser un plan familiar imperdible en estos 16 días de acción muscular que disfrutará la ciudad. Bienvenidas todas las delegaciones, están en su casa. ¡Toda Barranquilla juega por ustedes!








