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A medida que transcurren los meses de enero, febrero y marzo, los niveles del río Magdalena descienden, y, con esto, aparece un islote en las aguas del puerto de Suan. La presencia de este ecosistema —el cual tiende a ocupar más de un kilómetro— funciona como un aviso a la comunidad que les indica que la temporada de sequía inició.

Si bien es un efecto asombroso de la naturaleza, coexiste perfectamente con el hecho de que es un obstáculo para el transporte fluvial de esa zona, pues implica recorrer más kilómetros. Sumado a esto, la disminución del agua también es una problemática para los transportadores.

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“Cuando empieza la sequía, el pasajero ve el caño seco y decide irse por tierra, ya que necesitan llegar más rápido”, mencionó Gregorio Henríquez, un transportador del puerto de Suan.

A su turno, Cristian Lozano — residente de Concordia, Magdalena, y habitual viajero— relató que cuando inicia esta época, entra en jaque la captación de agua en corregimientos, así como su movilidad, ya que el puerto es uno de los principales medios de transporte que utilizan para surtirse de alimentos en Barranquilla y poder llevar los productos a Concordia.

“Suan es importante porque nos sirve como medio para poder continuar nuestras labores y nuestras actividades que realizamos desde el municipio de Concordia hacia el desplazamiento a la ciudad de Barranquilla. En la medida en que estos niveles bajan, nos vemos afectados para la captación del agua y afecta el transporte fluvial, ya que es uno de los principales transportes que nosotros utilizamos para la movilidad”, mencionó el también personero del municipio.

Pero en este mismo territorio por un lado llueve y por el otro sí escampa, ya que estos primeros meses son fundamentales para la agricultura en el territorio. Desde su juventud, Alfredo Peñaloza es campesino en Suan. Siembra yuca, maíz, plátano y demás tubérculos que le permiten subsistir. No obstante, durante la época de lluvia, perdió gran parte de sus cosechas, ya que el río rebosaba las orillas.

“Perdimos varias siembras: yuca, auyama, batata, todo se nos perdió. Ahora es que empieza la temporada de nosotros, de enero en adelante”, expresó el habitante muy entusiasmado.

Kilómetros más abajo y llegando al Canal del Dique se encuentra Santa Lucía, con aún los rastros de sus fatídicas inundaciones. Aquí, los efectos colaterales de la sequía se viven de otra forma: el fenómeno afecta principalmente a la pesca, una de las actividades insignias del pueblo y el motor de su economía.

Orlando AmadorLas labores de pesca en municipios se ven afectadas cuando baja el río.

“La pesca se afecta notoriamente. Este canal es afluente de la laguna del Guájaro, al igual que el río Magdalena, y entonces la pesca disminuye. Y la economía, por lo tanto, desciende en la gente del municipio. Santa Lucía realmente no tiene muchas fuentes de empleo, porque aquí no hay industrias, no hay nada que fortalezca a la comunidad con otro tipo de actividades para tener el sustento de su casa”, explicó José Hernández, habitante y odontólogo del territorio.

Asimismo, el profesional en salud oral indicó que ha notado que la afluencia de sus pacientes baja en el consultorio cuando inicia esta temporada.

Desciende el río

De acuerdo con Humberto Ávila, director del Observatorio del Río, el afluente actualmente tiene un nivel promedio de 5.16 metros en la estación de Calamar, lo cual corresponde a condiciones promedio que son normales para la época. EL HERALDO llegó hasta la estación de bombeo San Pedrito en Santa Lucía, y conoció que el río ha bajado 1.40 metros desde finales de diciembre, y diariamente desciende hasta seis centímetros.

Jorge Gutiérrez, ingeniero electromecánico del distrito de riego, afirmó que el sistema se encuentra preparado y no presenta afectaciones.

Orlando AmadorFuncionarios en la estación de riego San Pedrito, en Santa Lucía.

Puso de presente que, aunque los niveles del río han descendido, las bombas no se ven comprometidas, ya que los cárcamos mantienen suficiente agua para su funcionamiento. Según indicó, solo una disminución extrema —superior al 50 % de los niveles actuales— podría generar afectaciones en el funcionamiento de las bombas, por lo que, en las condiciones actuales, el servicio de riego opera con normalidad.

Es de destacar que el sistema cuenta con bombas de alta capacidad de 200 y 178 caballos, que permiten operar, incluso, con bajos niveles de agua.

Sequía con lluvias

De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), la época de sequía ya empezó en el Atlántico. Cristian Arango, coordinador del grupo de pronósticos y alertas del Ideam, detalló que las lluvias en sectores del departamento —especialmente en Barranquilla y Soledad— disminuirán con uno o máximo dos días de lluvia al mes.

En palabras del experto, se proyecta que la sequía esté cerca de lo normal. Sin embargo, recalcó que a principios de enero se presentaron lluvias considerables, lo que lo convierte en un comienzo de temporada “anómalo”.

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“Esto se debe, principalmente, a que hubo una alteración de los vientos que desconfiguraron el chorro del Caribe, que es lo que mantiene generalmente seca la zona. Ese chorro se debilitó y propició la entrada de humedad lo cual fue, precisamente, lo que generó las lluvias fuertes el domingo 4 de enero”, expuso.

Pese a esto, informó que para febrero y marzo se espera que se tengan días más secos.

En contraste, los pronósticos climáticos consultados por el Sistema Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres (SNGRD) reportaron que para este trimestre del 2026 pueden presentarse dos o hasta tres meses con alta precipitación basado en las condiciones meteorológicas globales para el monitoreo del ENOS (El Niño/La Niña Oscilación del Sur).

Por otra parte, la entidad aseveró que, pese a los reportes de alta precipitación de los pronósticos, esto no incide en cambios significativos en la tendencia histórica de la región. Además, se resaltó que la presencia de lluvias atípicas durante este periodo no implica una reducción en las zonas propensas a incendios forestales.

Incluso, el ente notificó que se espera un incremento en el riesgo general de incendios forestales en el Atlántico durante dicho periodo, pero actualmente, según el Ideam, el territorio no reporta alerta por incendios gracias a las lluvias a principios de año.

Un proceso indispensable

Pese a los desafíos que impone este periodo climático para la región, expertos aseguraron que la temporada de sequía es crucial para los ecosistemas.

Beatriz Ferreira, gestora ambiental y de sostenibilidad en la Fundación Inubac, señaló que este periodo de estrés hídrico permite procesos como la floración o la fluctuación de especies nativas en el bosque seco tropical, además de interactuar como un controlador natural de vectores o como un indicador natural de vectores y enfermedades que proliferan con la humedad excesiva o la época de más lluvias.

Desde otro punto, estas condiciones también facilitan la ejecución de obras de infraestructura, mantenimientos preventivos y correctivos de los cultivos, como drenaje y dragados en cuerpos de agua.

Puso de presente que el cambio climático intensifica los efectos de la sequía al modificar la frecuencia, duración e intensidad de los eventos extremos. El aumento de las temperaturas acelera la evapotranspiración, haciendo que los suelos y cuerpos de agua pierdan humedad más rápidamente.

Además, sostuvo que introduce una mayor incertidumbre en los ciclos estacionales, afectando de manera significativa al sector agrícola, que depende de calendarios climáticos definidos.

“A mayores temporadas de sequía, pues mayor uso de estos equipos mecánicos están expuestos, generando muchos más gastos, costos en su operación de producción y, pues, en épocas de lluvia, pues, tampoco es una garantía, porque cada vez estos eventos son mucho más extremos”, relató la experta.

Se refuerzan operaciones en Campo de la Cruz

Ante dicho periodo climatológico, la empresa Aqualia anunció que avanza en labores de preparación y ajustes operativos con el fin de asegurar el abastecimiento de agua en sus poblaciones cercanas, como lo es el municipio de Campo de la Cruz y el corregimiento de Bohórquez.

Las medidas se concentran, según la compañía, en optimizar el sistema de captación y mantener la continuidad del servicio durante este periodo.

De manera complementaria, la empresa ejecutará labores de dragado en la zona de captación y, si la situación lo requiere, activará el apoyo con carrotanques, en caso de que el comportamiento del río afecte de manera más severa el suministro en la zona.