Compartir:

El incidente ocurrido el pasado miércoles en una vivienda de tres pisos del barrio Olaya, en la cual una parte de la fachada se desplomó mientras unos obreros se encontraban trabajando, ha puesto en “tela de juicio” a los controles que se hacen a las obras de construcción en la ciudad y los lineamientos que se requieren para llevar a cabo este tipo de actividades sin poner en riesgo la vida de la ciudadanía.

Lo anterior debido a que, en muchas ocasiones, las construcciones ni siquiera cuentan con los permisos necesarios para estar en funcionamiento.

Jaime Fontanilla, ex curador Urbano #1 de Barranquilla, expuso que cada obra requiere de aprobaciones desde el punto de vista arquitectónico, estructural y jurídico para la obtención de una licencia de construcción.

“En Colombia hay una normatividad muy clara para las construcciones. La Curaduría Urbana, que expide los permisos, revisa siempre todos los factores, entonces es muy poco probable que se pasen detalles; lo que se tendría que ver entonces es si la construcción en el barrio Olaya tenía licencia, o en algunos casos también se presenta que tenían la licencia, pero no estaban construyendo lo que se les autorizó en la misma”, comentó.

Además, resaltó que: “La norma es tan exigente que se puede suspender una obra porque los obreros no tienen casco o guantes puestos, así tengas todos los permisos, es decir, hay que cumplir con las reglas; es tan sencillo como eso, analizar por qué es que a veces suceden las cosas”.

A su turno, Néstor Escorcia, presidente de la Sociedad de Ingenieros del Atlántico, apuntó que “al frente de cada proyecto tiene que estar un ingeniero profesional idóneo con su matrícula profesional, también un profesional en seguridad y salud en el trabajo, y alguien para todo lo que tiene que ver con lo arquitectónico, así como un geotecnista para el estudio del suelo, los cuales no siempre están presentes, porque estamos acostumbrados a que los obreros se cuiden solos, pero realmente en cualquier momento puede ocurrir algo”.

Con respecto al incidente en el barrio Olaya, el arquitecto Kevin Rodríguez fue enfático en que: “Hay que consultar las regulaciones urbanísticas presentadas en los Planes de Ordenamiento Territorial que muestran el uso del suelo donde se construyó y si era viable construir tales números de pisos; así se determina dónde estuvo la falla que se pudo prevenir”.

Ante este panorama, los arquitectos e ingenieros concordaron en que la Secretaría Distrital de Control Urbano y Espacio Público del Distrito debe hacer mayor seguimiento a las construcciones en la ciudad. Además, esta misma deberá adelantar la investigación pertinente del caso en Olaya.