Cuando, por fin, James pudo haber entrado en razón para jugar con ganas y sin excusas, en el Rayo se encontró con Iñigo Pérez, un entrenador de 36 años, que lo rechazó desde su llegada.
Mientras suena la canción del maestro Billo Frómeta, tocada por su orquesta Billo’s Caracas Boys y cantada por Cheo García, el año que se va es analizado a las volandas en un instante para la eternidad.
El equipo conservó la mayoría del grupo campeón del año pasado y le agregó cuatro caras nuevas.
Cuando los equipos son visitados por el fracaso de una idea o un trabajo y llega un nuevo técnico, ese reconstruir no se hace simplemente con el nombre de ese técnico.

