El pasado domingo lo habían hecho Reino Unido, Canadá, Australia y Portugal.
El anuncio de estas naciones implica un cambio significativo en su política exterior y un aparente alejamiento de la postura con Estados Unidos.
La infiltración del narcotráfico se ha extendido a todas las instituciones del Estado, abarcando las ramas del poder público: legislativa, ejecutiva y judicial.
Es sensato decir que dicha posición no va a poner fin a la guerra ni garantizará las fronteras, pues el proceso para reconocer un Estado no es sencillo.
De acuerdo con la compañía, la falta por parte del Gobierno ya fue “resarcida”.