Lo que está en juego no es solo el futuro de Venezuela, sino el modelo mismo de reconstrucción de un Estado colapsado: si primero la economía o primero la democracia. Y esa respuesta, que hoy parece estarse diseñando fuera de sus fronteras, terminará definiendo si el país sale realmente del ciclo autoritario o simplemente lo confirma.
Colombia no está para disputas de ego. Está para decisiones de altura. Duele verlo. Duele verlos atrincherados en sus egos, cuando el país necesita puentes y no trincheras.
Por eso votar no puede ser un acto de apatía: es decidir quién puede garantizar lo mínimo, que la gente recupere tranquilidad. Y por eso esta elección presidencial es tan importante: porque el presidente define la política de seguridad, marca la línea frente al crimen y tiene la responsabilidad de devolver el orden.
Lo que preguntan por ahí.
Finalmente, en la competencia de cortometrajes, figura el colombiano Theo Montoya con Pelotón Trueno, una obra que sigue a un grupo de jóvenes soldados celebrando un supuesto “triunfo” militar, que alude de manera inquietante al fenómeno de los falsos positivos. En la misma sección compite también el argentino Federico Luis con Para los Contrincantes.