Era inenarrable el fervor y el entusiasmo expresado en los rostros y el andar de esa grande y diversa multitud, conformada por mujeres y hombres -y no binarios- jóvenes y adultos, de varios colores de piel, niveles culturales y estratos, buscando alegremente ingresar al escenario para unirse a la gran fiesta en desarrollo.
La corrupción en todas sus manifestaciones debe ser perseguida y extirpada de la administración pública. El saqueo al erario debe parar. No es posible que se haya normalizado en todas las instituciones estatales la coima como medio de enriquecerse a costillas de la Nación.
De lo que se trata es de elegir ¡ahora! al candidato Caribe, y que la región conteste ¡presente! Porque seguro todos los antipetristas, o sea todo el país sensato, se unirán para derrotar a quien representa un grave peligro para la democracia, alguien mucho peor que Petro.
Nos encontramos en la otra vida, porque estoy segura de que ya nos vimos en las anteriores y tal vez hubo cortos circuitos energéticos que nos abrumaron y confundieron (y que nos quedaron grandes). Gracias por existir no fue poco o mucho, fue el tiempo perfecto.
Pero además lo que la nueva Presidencia va a enfrentar y para ello necesitará muchísima inteligencia y carácter: la insufrible inseguridad pública. En estos cuatro años más de cuatro mil asesinatos por orden público y unas guerrillas que estaban más o menos controladas hoy día se encuentran duplicadas.