Colombia fue pionera regional en entender la importancia de la transmisión eléctrica. Pero hoy corre el riesgo de quedarse rezagada. La transición energética no fracasará por falta de paneles solares ni de turbinas eólicas.
Después de casi cuatro años, muchos sienten que Petro y su gobierno no hicieron nada de lo que prometieron. Al final, recordando al Chavo del Ocho, podemos decir que este gobierno gobernó “sin querer queriendo”.
Con esta columna solo pretendo que costeños caribes visualicen una Colombia “milagro”, con seguridad, salud, empleo, desarrollo, cultura y educación, logrados por un costeño, lo que cambiará para siempre en el país una errada percepción de nosotros, hoy generalizada.
Fortalecer la prevención, la protección y la preparación es fundamental para reducir pérdidas futuras, en línea con la necesidad de construir economías más resilientes frente a riesgos cada vez más complejos y correlacionados.
Comparto el caso de Inés no solo porque la crisis de la salud es una calamidad nacional que afecta a millones, sino porque, en este país anestesiado, sigue siendo otra noticia sin rostros, estadística sin historias de vida y, hoy, tema de debate con promesas tasadas en votos; una preocupación que se apaga con el televisor…