Para no retroceder ante el riesgo que implicaba su misión, Jesús debía sentirse libre de ciertas responsabilidades domésticas muy concretas. Por eso no me extraña que en los evangelios canónicos no se le muestre con pareja ni con hijos. Entiendo que, desde las condiciones sociales y culturales actuales, su ausencia de vida familiar pueda parecernos imposible, pero en el contexto que planteo me resulta creíble.
Un Ejecutivo que desmejora las condiciones económicas de quienes administran justicia desconoce los principios de no regresividad laboral, separación de poderes y autonomía de la rama judicial, pilares del Estado social de derecho.
‘Morir en la arena’ es, sin proponérselo, nuestro espejo. Lo triste del caso, es que estos modelos populistas se creen moralmente superiores y terminan construyendo para hoy y destruyendo el mañana. Así cautivan a más de uno. Estamos aún a tiempo de darnos cuenta.
Por eso aplaudo lo que hizo esta semana la Corte Constitucional. No por el fondo del debate, sino porque decidió intervenir donde más importa. Al suspender provisionalmente el decreto de emergencia económica, frenó una jugada conocida.
Es la evolución y el progreso del pensamiento encontrando formas, métodos, prácticas, modelos y sistemas aplicables para resolver problemas locales y universales, procurando satisfacer necesidades por la correlación entre lo que se dice y lo que se hace.