Hay que entender esta nueva cultura, marcada por la cercanía y la inmediatez que generan las redes sociales, y buscar dentro de ella un lenguaje que permita a las democracias no solo sobrevivir, sino salir fortalecidas.
Insistir en esta “estatización” es volver al pasado de Colombia en el que los servicios que prestaba el estado en salud, puertos, servicios públicos, telecomunicaciones, banca, entre otros, eran de mala calidad, ineficientes, más costosos, burocratizados y politizados.
No puedo sucumbir a la nostalgia ni quedarme atrapado en el ayer, pero tampoco puedo dejar que la ansiedad del mañana me lleve a actuar de manera equivocada. Es necesario descubrir el valor de cada momento. No sé qué vendrá, pero sé quién soy: y eso me basta para caminar.
Este episodio debe servir de advertencia: no se pueden deslegitimar candidaturas con base en infamias a escasos meses de una elección presidencial. No puede admitirse que se acuda a presos, cárceles o supuestos testigos para salpicar candidatos y eliminarlos moralmente.