Colombia enfrenta retos estructurales que no admiten simplificaciones: la recuperación de la seguridad, la reactivación económica, la sostenibilidad del sistema de salud, la reducción de la desigualdad, el fortalecimiento de la educación y la reconstrucción de la confianza en las instituciones.
Ahora resulta que, mientras Petro niega el caos de seguridad, en tres días se cometen 31 ataques terroristas y en uno de ellos son asesinados 21 civiles; y semejante violencia es fruto de una conspiración de la derecha con ¡las disidencias de las Farc! para sabotear las elecciones. Es el mundo al revés de las narrativas de la izquierda.
Los libros no deben abandonarse nunca, al contrario, debemos fomentar su uso. Está comprobada su conexión con el desarrollo de habilidades fundamentales como la comprensión lectora y la escritura, así como el incentivo de la creatividad, la construcción de pensamiento crítico, etc.
Los hechos criminales de la semana pasada, muestran el casi absoluto descontrol del orden público en los últimos años que tiene múltiples causas entre las cuales, no es la menor, el fracaso absoluto de la llamada “paz total”.
Colombia no está para disputas de ego. Está para decisiones de altura. Duele verlo. Duele verlos atrincherados en sus egos, cuando el país necesita puentes y no trincheras.