Más allá del cambio político, el desafío mayor será la reconciliación. El país necesitará un diálogo honesto que permita cerrar heridas y construir un nuevo pacto social para evitar repetir ciclos de crisis y autoritarismo.
En Colombia democracia institucional amparada por una Constitución política como máxima expresión del mandato público, existe la autoridad y se aplica, pero desafortunadamente en este gobierno nacional infectado de corrupción y sobre todo de totalitarismo gubernamental creado por el ego supremo de un gobernante que se cree enviado de Dios, esta autoridad está aplicándose para premiar el delito.
Como efecto colateral de esta insensata medida se terminará atizando la inflación, que se resiste a ceder y se mantiene por encima del 5 %, alejándose en lugar de acercarse a la inflación objetivo del Banco de la República del 3 %, lo cual ha llevado a su junta, a pesar de las presiones del Gobierno en sentido contrario, a mantener la tasa de interés de intervención en 9,25 %.
Estados Unidos, rompiendo su tradición de presidentes respetuosos de la democracia liberal, aunque imperialistas, es un país de 250 años hoy gobernado por un populista de arbitrarias ínfulas dictatoriales. Donald Trump es un enemigo de la democracia liberal y un desenfrenado imperialista.
Los equipos chicos aprobando, son mayoría, un plan para achicar también a los equipos grandes. No piensan en el fútbol profesional, piensan sólo en ellos con sus ideas enanas y mezquinas.