Los que sí lograron resultados comparten un rasgo común: llevan años hablando de temas ciudadanos, control político y debate público. Sus redes funcionan más como una plaza pública que como un escenario de entretenimiento.
Colombia no necesita victorias absolutas. Necesita acuerdos duraderos. El próximo gobierno enfrentará grandes desafíos. Las grandes transformaciones que el país requiere solo serán sostenibles si nacen de consensos amplios.
El Congreso debe ser un escenario para construir país, no un espacio para negociar influencias ni para favorecer intereses particulares. Quienes hoy ocupan una curul deben recordar que su legitimidad nace del voto ciudadano y que su responsabilidad es responderle al pueblo que los eligió.
Hay que tener en cuenta la conformación del nuevo Congreso de la República y el resultado de la Gran consulta presidencial por Colombia, y que seguramente marcará la ruta definitiva en la batalla del próximo 31 de mayo.
Entre tanto, quienes creemos en la democracia, la propiedad privada y el emprendimiento, salimos a votar para defenderlos.