
A José Meza, lo apodan Joche culebra por soportar la mordedura de ocho culebras mapaná rabo seco. Un récord que nadie quiere alcanzar por el riesgo que se corre de perder la vida cuando el reptil inyecta su veneno en la sangre de los humanos.
Joche Culebra es el referente en Granada, un corregimiento de 6.500 habitantes de Sincé, Sucre, donde se presenta el mayor número de mordeduras de serpientes en la región y que acosan a las víctimas hasta en sus propios patios, casas, camas y cocinas.
Según Jairo Jiménez, vocero de la comunidad y quien fue alcanzado por colmillos de culebra en cinco oportunidades; en los últimos 15 días 27 personas han sido afectadas por la mordedura de esos reptiles, situación que mantiene preocupada a toda la población.
Una de ellas es Geraldine Guerrero, una joven de 18 años que fue mordida en su mano derecha por una mapaná rabo seco y estuvo a punto de perder uno de sus dedos. Su padre, Wilmar Guerrero también recibió un ataque en el pie.
Mónica Arrieta Pineda, quien vive en la salida del pueblo, dice que sus cuatro hijos menores tienen la marca indeleble de las culebras y 'han sobrevivido gracias a las bebidas que le receta el curandero José García quien vive en el municipio de Buenavista.
La mayoría de las lesiones se presentan en las manos, pues los afectados cuentan han sido sorprendidos por las culebras cuando realizan labores de limpieza en el campo o cuando las mujeres asean el jardín e intentan arrancar la maleza.
Todos los que son alcanzados por las culebras, son llevados de inmediato a Buenavista, distante 15 kilómetros. Allí los atiende el ‘culebrero’, quien trata a sus pacientes con una bebida que prepara con ron ñeque (ron casero), hojas, raíces y cortezas de plantas medicinales.
Según Iván Navarro Sinning, habitante del pueblo, el curandero de Buenavista le ha salvado la vida a más de ochenta personas que acuden casi moribundos por los efectos que produce el veneno que inyectan las serpientes.
'Aquí la gente no cree en los médicos ni en los sueros que formular, todo el que sale afectado, prefiere tomar los tragos amargos de la contra que manda José García el curandero', dice Sinning, mientras advierte que en la región solo quedan tres teguas que curan la mordida de serpiente.
Carmelo Solórzano, director del centro de salud local, dice que tiene conocimiento de la situación que se está presentando, pero se hace difícil actuar porque los pacientes no acuden al médico sino que prefieren buscar los teguas poniendo en peligro sus vidas.
Las medidas preventivas que han tomado son tan tradicionales como la cura que usan. Carmen Jaraba Arrieta, a quien le tocó quitarle de la mano de su hija una culebra víbora candelilla, que alcanzó a herirle el dedo índice, dice que para dormir bien tiene que rociar creolina en toda la casa o echar leche de seno en las puertas.
Otros, simplemente usan botas de caucho a media caña para protegerse mientras realizan sus actividades diarias.
Todos los afectados coinciden en que la presencia de culebras alrededor del pueblo e incluso en las propias casas se debe a que los reptiles busca un lugar seco en estos tiempos de invierno, pero están sorprendidos por la cantidad de casos que se han presentado últimamente.















