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Liliana Escobar: entre tablas, televisión y cine

La barranquillera habla de su trayectoria en la actuación y expresa su “profundo amor” por la carrera.

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El talante de Liliana Escobar para la actuación siempre fue innato. Empezó a explorarlo en su etapa escolar, mientras que en sus años universitarios —alterno a su carrera de Comunicación Social y Periodismo— lo fue puliendo al tomar clases profesionales de Teatro. 

Después se enfocó en la idea de participar en procesos de formación en torno al arte, sobre todo en el entrenamiento de sus dos herramientas principales: el cuerpo y la voz. Esas bases fueron esenciales para convencerse a sí misma que su futuro le depararía un camino próspero en las artes escénicas.

Hoy día la lista de países donde ha llegado a presentar obras teatrales y a representar a Colombia comprende a México, España, Suiza, Francia, Perú, Ecuador, Venezuela, Costa Rica, Brasil, Chile, Alemania y Bosnia-Herzegovina, entre otros.

“Con el equipo que más he trabajado es el de Teatro Petra, en el grupo creado por Fabio Rubiano y Marcela Valencia (...) Haciendo teatro empecé a viajar desde el 2004 hasta ahora, experiencia que para mí ha sido muy gratificante (...) Una de las satisfacciones más grandes de ser actriz es poder llegar a la gente con contenidos que muevan conciencias. Creo en la importancia de una sociedad justa y equitativa y el arte permite mostrarle al público realidades que desconocen”.

Además de haber labrado una vasta experiencia en las tablas, Liliana también forjó un nombre en la pantalla chica y grande. Es así como a la fecha algunas de sus participaciones han sido en producciones como Sobregiro de amor, Así es la vida; Pedro, el escamoso; Tu voz estéreo; La ley del Corazón; La mamá del 10; Rafael Orozco, el ídolo; Casa de reinas y Comando Élite, entre otras. También ha hecho parte del reparto de filmes como Velorio, Cero o independencia nula y La verdad desnuda, por solo mencionar tres.

Llegar a ser una artista integral ha sido su meta. De hecho, gracias a su formación como comunicadora social ha tanteado el terreno de la escritura. Hoy día se refugia en las letras, involucrada en dos grupos de laboratorio de escritura. A partir de uno de estos —dice— sacó a la luz la historia de un cortometraje que tituló PMS, que posteriormente llevó a la escena haciendo parte del reparto junto con un grupo de actores. Con este ganó un premio el año pasado, en la convocatoria ‘Grandes historias con pequeñas cámaras’. Ahora se encuentra en la tarea de “moverlo” en varios festivales cinematográficos.

Liliana es barranquillera, así que para definirse trae a colación sus raíces caribeñas que atesora “en su corazón”.

“Yo pienso que esa nobleza que caracteriza a la gente de acá la tengo en mí porque me criaron con transparencia, con esa confianza en las personas, siempre tratando de ver el lado bueno. Y en definitiva creo que es lo que me ha llevado a perseverar en el camino del arte, que es duro porque a uno en la industria también le toca recibir muchos no como respuesta”. 

Dentro de su recorrido lo más gratificante —para ella— ha sido tener la oportunidad de ejercer lo que tanto ama, conocer a personas que se han cruzado en su camino y le han sumado a su vida profesional y lograr ponerse en los zapatos de diferentes seres humanos, desde sus personajes.

“Ahora, también está lo difícil de esta carrera y la puedo definir con una frase que me compartió un amigo: —aquí siempre se vuelve a empezar aunque haya fama, trayectoria o formación—, y no lo digo como artista porque lo que uno ha ganado siempre se pondrá al servicio de lo que uno haga creativamente, pero sí cuando nos disponemos a buscar trabajo, ya que la industria va cambiando y el medio a veces se torna un poco ingrato”.

Aun así, si volviera a nacer no dudaría en escoger la actuación. Actuar es un acto que, a su parecer, es “como jugar a ser alguien más”, en el que “los actores se convierten en niños grandes” que saben ver “lo bello, lo bonito y lo que vale la pena en toda situación”.

A propósito de la retransmisión de la telenovela Pedro, el escamoso en el Canal Caracol, en la que Liliana personifica a Inocencia Sabogal, la maestra del personaje principal,  ella manifiesta que volverla a ver le ha generado “un poco de nostalgia”.

“Recuerdo que cuando hice esa telenovela tenía un poco más de 20 años. Entonces, ahora que la veo hago memoria de mis inicios en lo audiovisual y pienso que fue una experiencia en la que me divertí y en la que descubrí cómo funcionaba el medio”.

Y ese no ha sido su único papel como profesora. También se puso las vestiduras de maestra en Rafael Orozco, el ídolo y en La mamá del 10. En la actualidad lo es, pero desde su realidad, ya que dicta clases de yoga y de inglés en línea.

En cuanto a su trabajo en la televisión dice que prontamente serán estrenadas La reina de indias y el conquistador, en la que realizó un personaje como invitada y, a su vez, la novela que aún desconoce su nombre, pero que contará la historia de algunos deportistas que han representado a Colombia en las Olimpiadas, y en la que volverá a ser profesora, esta vez de artes marciales.

En su presente planea volver al teatro, a propósito de que “nuevamente se están abriendo estos espacios con los protocolos de bioseguridad”. Uno de sus focos es seguir presentándose en castings, desde la nueva realidad que implica audicionar desde casa.

“También estoy dedicada al proyecto El cubo, historias tridimensionales, que grabé en Teatro Petra y que es multidisciplinario, pues combina teatro, cine y medios digitales; dentro de poco estará en una plataforma online (...) En sí cuenta la historia de seis personajes, pero la audiencia podrá elegir por dónde continuar la historia, a través de la versión de cada uno de los participantes. En este mi papel es el de una enfermera que termina envuelta en una serie de eventos en su ambiente laboral”. 

En su tiempo libre le gusta leer textos de la literatura colombiana y universal. Ver series y películas es otro de sus pasatiempos, así como bailar salsa y ritmos del folclor caribeño, educarse en formación vocal, involucrarse en la naturaleza y apreciar el sonido del mar.

Cree con convicción que los artistas —como personajes públicos— tienen la capacidad de llegar a muchas personas a través de las redes sociales, así que en la medida de sus posibilidades se ha encargado de visibilizar su profunda creencia en un mejor país. Ha salido a marchar por estos días y expresa su admiración y apoyo a los estudiantes y trabajadores “que hacen reclamos justos”.

A través de la actuación, Liliana Escobar disfruta generar contenidos que muevan conciencias. Juan Pablo Franco
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