
Fue posible hablar con Diana Calderón en uno de los últimos momentos del año. Uno fugaz, donde se aquietó el ritmo desenfrenado de la actualidad, para que ella se remitiera a esas circunstancias apasionantes y rigurosas que demanda su profesión de periodista. Muchas noticias arrojó este 2011, pero Diana cree, como muchos, que la del año fue la muerte del máximo líder de las Farc, alias Alfonso Cano; y que aunque se trata del deceso de una persona, el hecho es como una esperanza para quienes confían en la desintegración del conflicto armado en Colombia, ojalá por la vía del diálogo.
Ella y su equipo siguieron paso a paso los hechos previos y el desarrollo de esa noticia, para divulgarla, plenamente confirmada, primero que cualquier otro medio en Colombia. Hechos como este, dice la comunicadora, implican un reto para poner a prueba todo lo que se ha aprendido a lo largo del ejercicio periodístico.
Un reto que involucra la perseverancia, la investigación y el manejo responsable de las fuentes. Ella sabe que la competencia es cada vez más fuerte, por cuenta del auge de los medios virtuales y de las redes sociales, pero no por eso se deben evadir las responsabilidades del periodista. 'El fenómeno de la ‘chiva’ no va a desaparecer, pero una noticia debe ser producto de una buena investigación', señala.
Diana, barranquillera de cuna y tradición, no pierde el pulso de la realidad mundial. Está minuto a minuto encima de la información, de lo que pasa, a pesar de que los hechos de asesinatos, violencia y corrupción pueden apartar de temas fundamentales como la educación, la tecnología o el medio ambiente.
Aún si Colombia se convirtiera en el edén soñado, libre de asesinatos, políticos corruptos, guerrilla o narcotráfico, percibe un país con mil fuentes por cubrir, con temáticas globales que le interesan a todos.
La directora del Servicio Informativo de la cadena Caracol califica de inconveniente la mezcla del periodismo con otras profesiones, porque el oficio implica muchas horas de trabajo y de consulta; eso sí, debe dejar un espacio para disfrutar con la familia y de otras pasiones, que en su caso son la lectura de historia y la música.
Ante los sucesos dramáticos y reincidentes de violencia, que terminan afectando a los más vulnerables, surgió la reflexión de Chesterton, escritor y periodista inglés: 'periodismo es decir Lord Jones ha muerto, a gente que nunca supo que Lord Jones está vivo'.
Diana suelta entonces una dura, pero contundente y real frase: 'la noticia tiene un doliente', y agrega que las informaciones surgen a partir de la vida de la gente, y una noticia, para bien o para mal, siempre termina afectando a alguien.
La charla con Diana Calderón va llegando a su fin, como el año, como la breve tregua que dio el invierno o el trepidar incesante del acontecer. Tal vez ella aproveche para darse un corto descanso, antes de que, en cuestión de horas, se destape otra olla podrida o sobrevenga una nueva tragedia. Ese es el círculo noticioso, entonces, nuevamente Diana volverá al aire para garantizarle a la gente el derecho a estar informada.
Orgullosa de su origen caribeño
Tras sus metas profesionales, Diana salió de Barranquilla siendo adolescente. Añora su mar marrón, el tutifruti que puede comerse en cualquier calle, la mojarra en las playas de Salgar y la fusión del Magdalena en el Caribe. Quisiera recorrerla en Paraíso Porvenir, la buseta de nombre maravilloso, y hacer paradas en el Barrio Abajo, en el Museo Romántico o en La Troja para bailar salsa. Ella recuerda los años maravillosos cuando se enfundaba en los trajes coloridos y brillantes para participar en las comparsas de Carnaval, el que vive desde los recuerdos y desde la experiencia que busca siempre que puede. Es más de salsa y de porro, que de vallenato o bullerengue, pero se siente caribeña al cien por cien. Aunque no lo revela, Diana sabe del secreto y de la magia de su tierra adorada, una ciudad que califica de ejemplar, maravillosa para trabajar, maravillosa para vivir. 'Barranquilla es mi ciudad, la de mis padres, la del orgullo de La Cueva, la de la música que se mete por los pies y se sube hasta los hombros. De donde soy y adonde quiero volver'.
Por César A. Muñoz Vargas




















