El triunfo oficial de Nicolás Maduro en las controvertidas elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, muy cuestionadas por la comunidad internacional, desencadenó una fuerte escalada de hostilidades entre Venezuela y EE. UU. durante el último año que derivó este sábado en el ataque estadounidense al país vecino.
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No obstante, las relaciones entre Venezuela y EE. UU. se deterioraron significativamente con la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999 y derivaron en un distanciamiento que se recrudeció aún más con su sucesor, Nicolás Maduro.
Con anterioridad, ambos países habían mantenido una amistad estratégica y relaciones generalmente buenas durante gran parte del siglo XX. En medio de la relación hostil, en 2022, Joe Biden suavizó las sanciones impuestas por Donald Trump en su primer mandato e inició conversaciones directas con Caracas.
Sin embargo, la reelección del presidente republicano en 2025 escaló las hostilidades con nuevas sanciones sobre el petróleo y el gas venezolanos, acusaciones de narcotráfico al gobierno de Maduro, la designación de organización terrorista al Cartel de los Soles y el ataque a supuestas narcolanchas frente a las costas venezolanas.
Esto hasta que Trump confirmó este sábado que Estados Unidos llevó a cabo “con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela” y afirmó que “su líder, el presidente Nicolás Maduro, ha sido, junto con su esposa, capturado y sacado por aire del país”.
La operación se produce después de meses de aumento de la presencia militar estadounidense frente a las costas venezolanas y de peticiones de la Casa Blanca para que Maduro abandonara el poder. Se trata del mayor despliegue militar del país norteamericano desde la Guerra del Golfo.
Elecciones no reconocidas
El 28 de julio de 2024 se celebraron las elecciones presidenciales para un mandato de seis años, que dieron la victoria a Maduro. La oposición no reconoció los resultados, cuestionados también por numerosos países.
Un día después, la líder antichavista y Premio Nobel de Paz, María Corina Machado, aseguró que el 73 % de las actas daban la victoria a Edmundo González Urrutia.
Las protestas se extendieron por el país con decenas de detenidos y Maduro denunció un intento de “golpe de Estado”.
La UE anunció, el 30 de agosto de ese mismo año, que no reconocía los resultados electorales hasta que no se verificaran las actas. Dos días después, EE. UU. confiscó el avión oficial de Maduro, por las sanciones vigentes contra Venezuela.
Y esa misma semana, una treintena de exmandatarios iberoamericanos pidieron a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) la detención de Maduro.
González, presidente
El 8 de septiembre, el excandidato presidencial Edmundo González Urrutia pidió asilo en España al temer por su integridad física. Y 10 días después, el Parlamento Europeo reconoció a González Urrutia como presidente del vecino país.
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También un grupo de 27 exjefes de Estado y de Gobierno iberoamericanos a los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; México, Claudia Sheinbaum, y Colombia, Gustavo Petro, pidieron que se reconociera a González Urrutia como el presidente electo de Venezuela.
No obstante, el presidente ruso, Vladímir Putin, aseguró que Maduro era el ganador de los comicios de 2024.
Ya el 10 de enero del año pasado, Maduro juró como presidente para un tercer mandato y en abril decretó el estado de emergencia económica por el endurecimiento de sanciones internacionales y la política arancelaria impulsada por EE. UU.
Piden arresto de Maduro
El 7 de agosto de 2025, la Fiscalía General de EE. UU. ofreció 50 millones de dólares como recompensa a quien condujera al arresto de Maduro. En respuesta, Maduro anunció el despliegue de 4,5 millones de milicianos, componente de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
Consecuentemente, el 19 de agosto pasado, EE. UU. desplazó a más de 4.000 miembros de sus fuerzas armadas al mar Caribe cerca de Venezuela, además de reforzar su presencia con aviones, barcos y lanzamisiles.
A principios de septiembre, Washington anunció el primer ataque contra una embarcación en el Caribe y aseguró que a bordo viajaban 11 narcotraficantes que habrían salido de Venezuela con droga rumbo a EE. UU. Hasta hoy, el país norteamericano afirma haber destruido unas 40 embarcaciones y matado a más de un centenar de personas.
Y el 11 de noviembre, Maduro ordenó crear los comandos de defensa integral –que agrupan ciudadanos, militares y funcionarios públicos– para “estar preparados” en caso de una “lucha armada”.
El diálogo
A mediados de noviembre pasado, Trump declaró que “podría haber discusiones” con Maduro, “porque Venezuela quiere hablar”; dos días antes dijo que había tomado una determinación sobre qué medidas implementar con respecto al país caribeño.
Maduro aseguró por su parte que atacar “militarmente” a su país sería “el fin político” de Trump, quien insistió en que no descartaba ninguna opción con respecto a una posible intervención en territorio venezolano.
Según The New York Times, la Casa Blanca habría rechazado una propuesta de Maduro de dimitir tras un periodo de dos años, y a finales de noviembre EE. UU. designó como grupo terrorista al Cartel de los Soles y vincula esta organización a la cúpula del Ejército y del gobierno venezolano.
En la víspera de diciembre, Trump advirtió que se consideraría el espacio aéreo de Venezuela “cerrado en su totalidad” y a mediados del mes pasado ordenó “el bloqueo total y completo de todos los petroleros sancionados que entren y salgan de Venezuela” hasta que “devuelvan todo el petróleo, las tierras y otros activos que robaron previamente” a Estados Unidos.

Trump apunta ahora al Cartel de los Soles y al Tren de Aragua
Trump apuntó este sábado que la captura de Maduro se inscribe en una ofensiva más amplia que incluye, entre otros objetivos, el de descabezar el llamado Cartel de los Soles, organización vinculada al narcotráfico y señalada como grupo terrorista. Washington sostiene que está integrado por mandos militares y miembros del gobierno venezolano.
Estas acusaciones, Caracas las ha negado de forma reiterada. Y el Tren de Aragua es un grupo delictivo transnacional originario de Venezuela, considerado la banda más poderosa del país, extendiéndose desde 2018 por varios países latinoamericanos como Colombia, Perú, Bolivia, Chile, Brasil y más recientemente España y Argentina.
Las claves de la operación y las pesquisas ¿doctrina Monroe?
Tras la Operación Determinación Absoluta, nombre de la captura de Maduro, en que la CIA estuvo implicada, la vicepresidenta Delcy Rodríguez parece ser esencial en la transición de Caracas. En este caso, por primera vez la Fiscalía de Nueva York incluye a la esposa de Maduro, Cilia Flores, y a su hijo, Nicolás Maduro Guerra, como integrantes de una estructura dedicada al envío de cocaína a Estados Unidos, utilizando recursos del Estado venezolano, rutas y logística oficial. Además, se vincula a la trama a grupos como las Farc.
De otro lado, lo ocurrido ha vuelto a poner sobre la mesa la Doctrina Monroe, política exterior estadounidense, enunciada por el presidente James Monroe en 1823, que declara que el hemisferio americano está cerrado a la colonización europea con el lema “América para los americanos”, aunque con el tiempo derivó en intervencionismo de EE. UU. en la región, como su “patio trasero”.




















