Natalia Nagovitsyna es una escaladora rusa de 47 años que permanece atrapada desde el pasado 12 de agosto en el Pico Pobeda, la cumbre más alta de Kirguistán con 7.439 metros de altitud y considerada una de las más peligrosas del planeta.
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El accidente ocurrió durante el descenso, cuando una caída le fracturó una pierna e imposibilitó su avance. Después de este accidente, sus tres compañeros instalaron una tienda de campaña y la resguardaron con víveres básicos mientras pedían ayuda.
Sin embargo, el alpinista italiano Luca falleció por un edema cerebral y congelación en el intento de auxiliarla, mientras que los otros dos miembros de la expedición, Roman y Gunter, lograron descender y ser rescatados, aunque con graves complicaciones de salud.
Las autoridades kirguisas desplegaron varias operaciones con guías locales y voluntarios. El 16 de agosto, un helicóptero militar intentó aproximarse, pero solo alcanzó los 4.600 metros y tuvo que aterrizar de emergencia con tres heridos.
Días después, un nuevo intento también fracasó. El 19 de agosto, un dron confirmó que Natalia seguía viva en la tienda, lo que dio un respiro de esperanza, pero las tormentas de nieve cerraron de nuevo cualquier posibilidad de acceso.
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El campamento base asegura que las condiciones del Pico Pobeda hacen casi imposible un rescate pues tiene temperaturas de –40 °C, vientos extremos, riesgo de avalanchas y falta de oxígeno convierten cualquier ascenso en una misión suicida.
“Nadie ha sido evacuado con vida de esta montaña desde 1955”, recordaron las autoridades al justificar la suspensión de los operativos.
A pesar de la decisión oficial, el hijo de Natalia ha lanzado un llamado internacional desesperado. A través de redes sociales difundió imágenes del dron y aseguró que su madre continúa con vida. “Mi madre está viva”, escribió, pidiendo que se movilicen recursos internacionales para reactivar el rescate.
Por el momento, el gobierno de Kirguistán insiste en que no existen condiciones seguras para un nuevo intento antes de varios meses.