Nació siendo Harold George Belafonte Jr., pero el mundo siempre lo reconoció como Harry Belafonte. A los 96 años de edad, el músico, actor y activista en pro de los derechos de la comunidad afroamericana, falleció en su vivienda en la ciudad de Nueva York, de acuerdo con lo confirmado por la prensa internacional.
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Fue siempre un crítico activo de la decisión del presidente George W. Bush con respecto a la Guerra de Irak y por muchos años trabajó de la mano con Unicef como Embajador de Buena Voluntad.
Invadido por los ritmos caribeños, se desempeñó como uno de los principales exponentes del Calipso (también conocido como calypso), un ritmo musical con orígenes en Trinidad y Tobago y del que en su día llegó a conocerse en Colombia gracias a la influencia de artistas como el Joe Arroyo.
Pero antes del Joe, fue Belafonte. Mucho antes. Harry comenzó a incursionar en este ritmo a partir de la década de 1950, llegando a alcanzar gran reconocimiento mundial con la canción ‘Day-O’, que habla de cómo trabajaban los trabajadores de los muelles jamaiquinos, cargando bananas para su exportación.
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Su carrera musical tuvo actividad desde 1954 con el álbum Mark Twain And Other Folk Favourites hasta 2001, cuando se lanzó su última producción discográfica: The Long Road To Freedom, An Anthology Of Black Music.
Conciencia humanitaria
Belafonte nació en Nueva York y sus padres tenían ascendencia y pasado en el Caribe. Madre modista y padre cocinero en barcos mercantes le dieron al artista una noción de las desigualdades por concepto de raza en una sociedad marcada por las estigmatizaciones del siglo XX.
Lejos de adaptarse, desde pequeño, Harry Belafonte se mostró crítico y esa postura se reafirmó con su trabajo en el barrio de Harlem, donde con 17 años comenzó a trabajar con personas más necesitadas para mejorar colectivamente su situación.
El tiempo pasó y en la década de 1950, en simultáneo con labores humanitarias, descubrió que la música podía convertirse en una forma de visibilizar. Entonces eliminó los ritmos populares para emprender un camino de investigación en torno a las canciones folclóricas tradicionales de todo el mundo.
{"titulo":"'Joe era la estrella más brillante del cielo musical del Caribe'","enlace":"https://www.elheraldo.co/sociedad/carnaval-de-las-artes-dedica-su-espacio-al-joe-arroyo-995255"}
Poco a poco fue ganando popularidad con la música y esto le permitió conocer muy de cerca a Martin Luther King Jr. en la década de los '50. Entonces el artista se convirtió en una voz del movimiento en pro de los derechos de los afroamericanos.
Además de visibilizar, también proporcionó apoyo financiero para el Comité Coordinador Estudiantil No Violento y participó en numerosos mítines y protestas. Entre ellas destaca su gestión para propiciar la marcha de 1963, aclamada en la historia de la humanidad por ser aquella en la que King pronunció su más famoso discurso: Tengo un sueño.
Su trabajo también se extendió hasta África, donde lideró un esfuerzo para grabar la canción We Are The World, con la que juntó a artistas de la talla de Michael Jackson y Lionel Richie para solidarse con la situación del continente con más necesidades del globo terráqueo por aquel entonces.
Y la canción fue un éxito rotundo. Así hasta el punto de conseguir un Grammy, recaudar millones de dólares y visibilizar aún más un problema que, por aquel entonces, no acaparaba titulares de prensa.





















