Samir González Cera espera sentado en una silla el cuerpo de su hermano, Jorge, para darle las honras fúnebres en familia. Mientras observa el piso áspero de la sala de la casa donde crecieron, en la carrera 33 con calle 11 del barrio Rebolo. 'Él no merecía esa muerte', sentencia en voz baja.
Es el domingo 6 de noviembre, 11 de la noche. De acuerdo con testigos, Jorge trepa una paredilla para ingresar a predios de la Cervecería Águila, calle 10 con carrera 38, sector de Barranquillita.
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Lo hace para robar una canasta con botellas. No se sabe si pierde el equilibrio o se lanza, pero al caer tres largas varillas de hierro de un área en construcción le perforan el cuello, el oído derecho y el tórax. Durante una hora, seis bomberos intentan sacarlo con una tijera hidráulica. Pero se desangra y fallece en una ambulancia, camino a un centro médico.
La foto de su cuerpo es publicada en varios medios impresos y causa estupor en algunos. '¿Pero se le enterraron las tres? Pobre hombre, qué horrible', dice una mujer en las afueras del Hospital de Barranquilla. Un hombre entrado en años especula frente a Medicina Legal que se trata de un ladrón. Argumenta, con periódico en mano, que 'era un drogadicto y vivía en las calles'. ¿Quién era realmente Jorge?
Última vez
Es el domingo 30 de octubre del presente año. Jorge discute con su madre Gladys Cera en la sala de piso áspero. Le pide dinero para comprar una carretilla. Hace tiempo quiere una propia, pero ella le dice que no tiene plata. Entonces, molesto, declara que no volverá más a la residencia. Varios de sus cuatro hermanos son testigos.
'Fue la última vez que lo vimos. El lunes a las 6 de la mañana nos enteramos de su muerte', afirma su media hermana Carla De la Torre Cera en la terraza de la vivienda, acompañada de allegados. Sostiene en brazos a su bebé de dos meses y agrega que Jorge era bromista, buen hermano y buen vecino. 'Le hacía el favor a la gente de botar la cosas'. Dice que era reciclador, que no tenía pareja ni tuvo hijos.
Droga
Javier De la Torre Cera, también medio hermano, aclara que Jorge llegó hasta segundo de bachillerato, pero jamás continuó porque no le gustaba estudiar y se habituó a 'la vida de la calle'.
El consumo de droga para el reciclador comenzó desde la adolescencia. Solía ausentarse hasta cuatro o cinco días seguidos de la casa, rebuscándose en Barranquillita. Sus hermanos dicen que nunca se fue definitivamente del hogar. Siempre regresaba y, cuando llegaba bajo efectos de alucinógenos, no se metía con nadie.

'Él decía que quería dejar eso, pero que era más fuerte que él; que ya eran muchos años y no podía', rememora Carla. Junto con Javier, recuerdan la época de niños y las carcajadas de un pequeño Jorge.
Samir explica que su familia en dos ocasiones llevó a Jorge a un centro de rehabilitación, pero que no hubo resultados y había una especie de resignación generalizada. Con el tiempo, 'la drogas que metía' afectó el aspecto físico de Jorge y se ganó el apodo de el Loco.
Regreso
Hace 11 años la familia había afrontado la muerte de otro integrante. Julio Montes Cera, medio hermano. De 17 años se ahogó en la bocatoma del río Magdalena, luego de una jornada de pesca.
Ahora, en la terraza, los familiares y allegados dicen que permanecerán unidos para afrontar nuevamente el dolor de la muerte. En la sala, Samir continúa sentado en la silla, en espera del cuerpo de su hermano para darle las honras fúnebres en familia. Será el último regreso de Jorge.




















