Mientras la euforia por lo que pueda suceder en Venezuela en el corto plazo se extiende a lo largo de la comunidad internacional, no son pocas las voces que piden cautela ante los últimos hechos registrados tras la captura de Nicolás Maduro a manos de Estados Unidos. Tanto las promesas de Donald Trump de restablecer el orden y la democracia en el vecino país son frágiles, como la supuesta diplomacia que priorizará el régimen chavista con Delcy Rodríguez a la cabeza.
En el primer caso, no solo no debe omitirse recordar que son varias las veces que el republicano ha presentado un comportamiento irascible, cambiante y autoritario frente a las relaciones multilaterales, al tiempo que cabe recordar que Rodríguez ha pertenecido al ala dura del chavismo durante décadas, sustentando la dictadura que ha oprimido a los venezolanos, en el proyecto “bolivariano”.
Los primeros pasos, como el anuncio de Venezuela del inicio de un “proceso exploratorio de carácter diplomático” con EE. UU. –orientado al restablecimiento de las misiones diplomáticas en ambos países–, como la posterior confirmación del mismo por parte del Gobierno estadounidense, se dan en el marco de una profunda crisis económica que tiene al país con la esperanza de que la intervención desemboque en la apertura comercial, y al Gobierno estadounidense en una carrera por hacerse del petróleo venezolano.
“Por el momento se ve más la posibilidad de un pacto o un acuerdo entre los gobiernos de EE. UU. y Venezuela para lograr dinámicas de convivencia para que ambos logren beneficios”, explica a este medio Ronal Rodríguez, vocero e investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.
Según el experto, esta es una de las principales razones por las que es pronto hablar de un cambio en Venezuela: “Los norteamericanos parecen más afanados por los recursos del país que realmente por un retorno a la democracia, y el régimen de Venezuela más dispuesto nuevamente a sacrificar a la población con tal de permanecer en el poder. Hasta el momento, lo que estamos viviendo es una reinvención del chavismo y de la política exterior de los Estados Unidos en manos de Donald Trump y no sabemos cuáles van a ser las consecuencias de ello y qué efectos van a tener”.
Así mismo, el investigador señala que varias cosas son llamativas de los primeros instantes de Delcy Rodríguez en el poder. “Lo primero es que a pesar de las acciones que han ocurrido, Venezuela no le ha declarado la guerra a los Estados Unidos. En cualquier otra circunstancia un país que es agredido de la forma en que lo fue Venezuela hubiese declarado la guerra, lo cual implica prácticamente que hay niveles de acuerdo”.
Lo segundo es que rápidamente han acomodado el discurso a las necesidades de los Estados Unidos. Han construido una narrativa. Pero también llama la atención cómo se está dando la configuración del poder en Venezuela, sobre todo porque uno esperaría que el papel de los militares hubiese sido más determinante, pero en este momento no están jugando ningún papel central, de hecho se han subordinado, no sé si producto de la derrota militar, o por el contrario han permitido hacer”, cuestiona Ronal Rodríguez.

En ese sentido, los analistas coinciden en que en este momento hay que seguir observando lo que hace el régimen con mucho cuidado, pues está recurriendo a las viejas estrategias, incluso la liberación de presos.
“Habrá que ver cuál es la dimensión de esas liberaciones y si se logra generar una transición hacia la democracia. O si por el contrario, todo es una puesta en escena”, finaliza el experto.
¿Oposición derrotada?
En el proceso, una duda emergente que ha venido creciendo como una bola de nieve es la del papel de la oposición venezolana en el tablero de Estados Unidos. Lo anterior tras la marginación de Maria Corina Machado como timonel de la transición y, en cambio, la apuesta por Delcy Rodríguez.
David Smilde, profesor de la Universidad de Tulane que lleva tres décadas estudiando Venezuela, reseñó para Dallas News que la decisión evidencia una falta de cohesión en la oposición con figuras que además no cuentan con el respeto de Estados Unidos.
“No tiene apoyo interno, ni respeto dentro del país. Es una mujer muy agradable, pero no la respetan”, recuerda el experto parafraseando las mismas palabras del presidente Trump.
De igual forma, Ronal Rodríguez advierte que, en la otra banda, el que EE. UU. se haya decantado por Delcy podría dañar el “espíritu democrático” del país. Esto porque de alguna manera ignora el proceso en las urnas que Venezuela realizó a través de la elección de Edmundo González Urrutia, quien es el claro abanderado de Maria Corina.
Por su parte, el diputado Luis Emilio Rondón, del partido Un Nuevo Tiempo, no alineado con el liderazgo de Machado, aseguró que el resto de la oposición venezolana también está lista para asumir el poder, que consideró deber ser ocupado por “todos los venezolanos”.
Sobre la posición de Machado, el parlamentario consideró que Trump “no conoce los vericuetos” del país. “Creo que María Corina goza de un gran afecto y respaldo de la gente, tiene un buen liderazgo en el país y es cosa de intentar resolver (...) por la vía del diálogo y la negociación” agregó.
Petro-Trump: ¿emboscada?
Son varias las voces que advierten de los peligros del acercamiento del presidente Gustavo Petro con Trump por el historial de humillaciones y zancadillas que el segundo ha demostrado tener con sus homólogos.
“Yo me tomaría con pinzas la invitación de Trump a Petro. Antes una invitación del jefe de Estado norteamericano era un acto de amistad, pero hoy en día Petro puede llegar a sufrir lo que le sucedió a Zelenski o el mismo Ramaphosa en la Casa Blanca con la emboscada que les preparó el republicano. A ambos los doblegó y los humilló frente a las cámaras internacionales”, finaliza el experto de la Unirosario.





















