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Tiene alma de estrella del rock: una persona con voz propia, seguridad en sí misma y capacidad para llegar al corazón de la gente que la rodea. Se llama Sonita Jackson, es una rapera afgana de 19 años y protagoniza un documental, Sonita, que está siendo la sensación de la temporada cinéfila. La película comenzó su andadura en el prestigioso Festival Internacional de Documentales de Ámsterdam (IDFA), donde se llevó entre otros el premio del público.

En Sundance ha repetido la jugada. Sonita huyó a Irán siendo una niña para evitar que la casaran con un desconocido y allí aprendió a rapear. El hip hop fue el grito de auxilio que le ha abierto las puertas de su segunda huida, en este caso a Estados Unidos. Ahora, ha convertido su experiencia en su propósito vital: acabar con el matrimonio forzado.

¿Cómo está siendo acogida su película?

Estoy tan emocionada que no puedo ni creérmelo: ¡A la gente le está encantando! Es increíble el apoyo que me está brindando el público y el mensaje tan positivo que me transmiten. Cuando estaba en Irán, mis únicos fans eran mis amigos.