Esta primera vuelta presidencial deja importantes reflexiones para la política colombiana, partiendo de los resultados de la jornada que, aunque ratificaron la profunda polarización en la que está inmersa el país, causaron sorpresa en distintos sentidos por los datos del preconteo que dio a conocer la Registraduría en la tarde del domingo.

Lo primero es que, a pesar de la campaña de desprestigio y de desinformación que el propio Gobierno, en voz del presidente Gustavo Petro, emprendió contra la Organización Electoral, esta cumplió con gran acierto su labor. La jornada democrática se cumplió sin mayores contratiempos y la articulación institucional con los organismos de seguridad permitió el desarrollo de los comicios con todas las garantías. Ganó la institucionalidad y el país pudo, una vez más, celebrar su fiesta democrática, en la que se registró una afluencia notable de electores tanto en el territorio nacional como en el exterior.

En relación con la primera vuelta presidencial de 2022, la participación aumentó 2,98 %, al pasar de 21.442.300 votantes a 23.975.187, con el 99,98 % de las mesas escrutadas. Es la participación más alta en 24 años, con un porcentaje del 57,88 % del actual censo electoral.

El ganador de esta elección es el abogado Abelardo De la Espriella, quien posicionó su mensaje de ruptura como outsider, antipolítico o político incorrecto, contrario a hacer alianzas con los partidos tradicionales y que, además, con mano dura promete convertir a Colombia en lo que ha denominado la “Patria Milagro”. Su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, reconocido académico y ex ministro de Comercio y Hacienda, fue crucial en el propósito de ‘el Tigre’ de convertirse en el nuevo inquilino de la Casa de Nariño.

De la Espriella, con su “Firme por la patria” y encarnando la caracterización de ‘el Tigre’, que le atribuyeron sus seguidores, se metió en el corazón y en la emoción de muchos ciudadanos indecisos, a los que terminó convenciendo, al punto de que con su solo nombre y su movimiento Defensores de la Patria alcanzó una inédita e histórica votación para cualquier candidato en una primera vuelta: 10.359.824 sufragios, equivalente a 43,74 %.

Sobrepasó, y de lejos, a Gustavo Petro en 2022, cuando el senador de izquierda obtuvo en la primera batalla en las urnas 8.542.020 votos. De hecho, por poco alcanza su votación en la segunda vuelta, ya con las alianzas de sectores políticos tradicionales que le permitieron ser el presidente de Colombia, es decir, 11. 292.758 sufragios.

Caso contrario pasó con el candidato del Gobierno, el senador del Pacto Histórico Iván Cepeda, que no superó el techo del 40,90 %, que fue el máximo porcentaje que le otorgaron las últimas encuestas. El congresista, quien se negó a participar en debates y solo accedió a pocas entrevistas con medios de comunicación muy puntuales, obtuvo 9.687.481 votos. Ni la abierta y descarada campaña que el propio presidente Petro asumió en la semana previa a la primera vuelta presidencial, como su jefe de debate en la región Caribe, le permitió recuperar el terreno que su candidato dejó libre tras confiarse en que vencería en primera vuelta. Sin duda, no calcularon el impacto del fenómeno popular de ‘el Tigre’ que desarrolló una campaña de marketing digital que le aseguró una curva de crecimiento impresionante.

Otro caso de estudio y amplio análisis será lo ocurrido con el Centro Democrático y su candidata, la senadora Paloma Valencia, que ni siquiera pudo alcanzar la votación que le hizo ganar la consulta interpartidista de marzo con más de 3 millones de votos. El apoyo a la senadora, gran opositora del Pacto Histórico y del presidente Petro, apenas alcanzó el 6,92 % de la votación: 1.639.411 sufragios.

Tras los resultados, la congresista al igual que el expresidente Álvaro Uribe, reconocieron la derrota y de inmediato anunciaron su respaldo a Abelardo De la Espriella, bajo el criterio de que el país debe votar por “la defensa de la Constitución y las libertades”. Y Sergio Fajardo, con su millón de votos, anticipó que entrará en reflexión de cara a la segunda vuelta.

Preocupa que Petro y Cepeda desconozcan los resultados del preconteo y pongan en tela de juicio la integridad del proceso. Sus acusaciones son irresponsables y evidencian un irrespeto absoluto por las reglas democráticas cuando no se cumplen sus expectativas. No extraña su actitud que, eso sí, debe encender todas las alarmas ante sus actuaciones. Colombia debe rodear a las instituciones, porque son las garantes de nuestra democracia.

Se vienen tres semanas decisivas. Los resultados de la primera vuelta marcarán la estrategia hasta el 21 de junio. El mapa político se reconfiguró, y si bien el Caribe sigue siendo petrista, ‘el Tigre’ irrumpió con fuerza y le arrancó una buena parte de los votos en esta región. Los colombianos se expresaron y los resultados podrán ser interpretados a conveniencia de cada campaña o sector político, pero de lo que no cabe la menor duda es que la forma de hacer política definitivamente cambió.