Un golpe en la mesa, fuerte, contundente y de mucho eco. Eso es lo que acaba de hacer Paloma Valencia, ganadora indiscutible de la Gran Consulta por Colombia tras la jornada electoral de este domingo 8 de marzo, que coincidió justamente con la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

Y de qué manera la política payanesa entró con paso firme a la carrera por la Casa de Nariño, al obtener más de 3 millones de votos, de los cerca de 5 millones que obtuvo la consulta en la que participó con otros 8 aspirantes.

Entra como una jugadora importante que reconfigura el mapa político de cara a la primera vuelta presidencial, teniendo en cuenta que su votación le permite plantarle cara a quien hasta ahora venía abanderando las encuestas por el lado de la derecha, Abelardo De la Espriella, y que obtuvo el doble de la votación que en su momento alcanzó Iván Cepeda en la consulta del año pasado del Pacto Histórico, que le concedió la candidatura de la izquierda.

No cabe duda de que la gran ganadora de esta jornada democrática es la representante del Centro Democrático, a la que sus 8 contendores han prometido honrar la palabra de acompañarla y trabajar para que en su nombre recaiga la posibilidad y la responsabilidad de ser la primera mujer presidente de Colombia.

Y si de ganadores hablamos, Juan Daniel Oviedo, exdirector del Dane y segundo en la votación de la Gran Consulta por Colombia, aparece como la gran revelación política de esta contienda electoral, pues con una campaña de a pie, sin maquinarias y sin partidos políticos detrás, consiguió una cifra inesperada de más de 1.200.000 apoyos en las urnas.

Superó a reconocidos actores de la política colombiana y con una larga trayectoria dentro de su misma consulta, pero también, y de lejos, superó la votación de la Consulta de las Soluciones, en la que ganó –como era de esperarse– Claudia López, exalcaldesa de Bogotá, y la del Frente por la Vida, del exsenador y exembajador Roy Barreras, que entre las dos apenas superaron el 1.600.000 votos, con el 96 % de las mesas escrutadas hasta la noche de este domingo.

Aunque vencieron a sus contendores, López y Barreras son dos grandes derrotados de la elección, pues en el caso de la primera, ni siquiera superó los 600 mil votos – se eligió en su momento como alcaldesa de la capital con más de 1.100.000 sufragios–, y el segundo, que había dicho que sacaría más de 3 millones, apenas si superó los 250 mil votos.

Desde este lunes arranca ahora sí la verdadera campaña presidencial. La conversación cambia a partir de ahora luego de los resultados, que le dan a la Gran Consulta por Colombia y su vencedora un indiscutible poder de negociación y de convocatoria en busca de la primera magistratura del Estado.

De otra parte, una vez más la Registraduría Nacional demostró su capacidad para organizar elecciones y por qué las misiones de observación electoral están presentes en cada jornada democrática, confiando en los procesos que permiten elegir los gobernantes del país.

Aunque ya se había anunciado que no estaría en la instalación oficial de la jornada electoral, a última hora y al borde de la apertura de las urnas, apareció el presidente Gustavo Petro en la Plaza de Bolívar con un mensaje no precisamente institucional y de unidad como debe ser en un jefe de Estado. No. Todo lo contrario. Una vez más, el mandatario insistió en poner en tela de juicio el sistema electoral con el que se han elegido –al menos durante los últimos 20 años– los gobernantes y corporaciones públicas, incluido el propio presidente en repetidas ocasiones, y que ha sido respaldado por los observadores nacionales e internacionales.

Pese a todo y contra todos los ataques recibidos, la Registraduría cumplió con la organización de la elección y garantizó la transparencia en el proceso de preconteo que, claramente, no es oficial, pero sí informativo de lo que fue la jornada. Será el escrutinio y los jueces de la República los que validen y decreten los resultados. Nadie más.