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Vergonzoso. Doloroso. Junior dio grima y pena al perder 4-0 ante Atlético Nacional, anoche en el estadio Romelio Martínez, en compromiso pendiente de la tercera fecha de la Liga I.

El cuadro verdolaga, que acumulaba 11 partidos sin vencer a los rojiblancos, fue ampliamente superior y desnudo las falencias del ‘Tiburón’, agravadas tras la irresponsable expulsión de Jermein Peña en el minuto 20.

Rengifo, Morelos, Asprilla y Marlos Moreno anotaron los goles que sentenciaron la goleada que complica la situación de Junior en el torneo y sacude fuertemente el ánimo del hincha.

El primer tiempo fue de dominio absoluto de Nacional. Desde el primer minuto, cuando Jermein Peña regaló una pelota que puso en riesgo la portería de Silveira, hasta el último (45+3), cuando Rengifo convirtió el 1-0 con una precisa vaselina tras pase punzante de Tesillo, los verdes impusieron totalmente las condiciones.

El equipo rojiblanco no hallaba la pelota, corría infructuosamente detrás de ella, mientras los visitantes la tocaban a su antojo de un lado hacia el otro, tratando de generar jugadas, principalmente por el costado izquierdo, donde se recostaba Morelos haciendo superioridad numérica y triangulaciones con Sarmiento y Rengifo, el líder futbolístico de los avances forasteros. Siempre aparecía bien posicionado y libre de marca para filtrar pases o patear al arco.

La verdad es que ‘el Tiburón’ la sacó demasiado barata en el primer periodo porque el marcador no refleja en nada la supremacía que se vio en la cancha.

El técnico Alfredo Arias sorprendió con la inclusión de Harold Rivera desde el pitazo inicial. El tolimense, que no jugaba desde el 29 de octubre del año pasado, no se notaba en la contención ni en la conducción del balón.

Juan David Ríos se veía muy solitario ante el buen manejo nacionalista. Para colmo de males, Peña nuevamente se comportó pasado de revoluciones y le propinó un codazo a Rengifo que ameritó una tarjeta roja. Se la sacó el árbitro Carlos Betancur tras revisar la acción en el VAR.

Esa irresponsabilidad del zaguero samario terminó de hundir a Junior porque prácticamente jugaba con nueve hombres. Luis Fernando Muriel de nuevo, como ante Alianza, anduvo desconectado ofensivamente y nulo en las acciones defensivas.

‘El Tiburón’ parecía una perilla en la que entrena un boxeador. El visitante lo sometía, pero no atinaba a dar el gol-pe para noquearlo. Muchos de sus oportunidades terminaron en fuera de lugar y en pases y remates fallidos.

Resistía Junior más por falta de contundencia de Nacional que por méritos defensivos. Solo en el último suspiro pudo marcar el 1-0 en la muestra de calidad de Rengifo.

En la etapa complementaria, con la salida de Muriel para darle paso a Canchimbo, hubo algunas escaramuzas con el juvenil extremo y pare de contar.

Junior asumió una posición recatada, a pesar de la desventaja en el tanteador, y se plantó de media cancha hacia abajo más pensando en impedir otro gol en contra que en buscar la portería rival.

Nacional seguía estableciendo una dictadura en el control del balón y esperaba paciente que Junior saliera a otorgar espacios. Parecía que se conformaba con el 1-0, pero solo jugaba seguro y aguardaba para dar un golpe certero.

Las sustituciones no sirvieron de nada. Junior nunca se acercó al gol del empate. Ni siquiera recuperó la pelota. Fabián Ángel ingresó en lugar de Chará para intentar contribuir en esa misión, pero una vez más demostró que le falta garra, agresividad y hambre para mantenerse en el club.

Solo Lucas Monzón y Juan David Ríos estaban poniendo testosterona y tratando evitar una mayor vergüenza, que se hizo inevitable en la recta final del compromiso.

Morelos, que otra vez fue protagonista de provocaciones a la tribuna; Asprilla y Marlos Moreno, que salieron del banco, aprovecharon los enormes boquetes de Junior en zona posterior y sentenciaron una lacerante aterrizada.