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Fue un jardín. Ya no lo es

Un proyecto de esta naturaleza podría ser desarrollado por las diferentes facultades de Arquitectura y de Diseño de nuestras universidades, en consonancia con facultades de otras profesiones, como Ingeniería, Derecho y Economía, para que lo enriquezcan y lo hagan viable. Sería este un ejercicio sobre una solución que requiere con urgencia Barranquilla y Puerto Colombia, que nos interesaría conocer a todos los que siempre estamos soñando con una mejor ciudad, que somos muchísimos, una ocasión además, para mostrar las potencialidades de nuestras facultades y de sus estudiantes. Y quizás desde el cielo, o desde un estadio que los mortales desconocemos, aquellos que se nos adelantaron en el viaje de la vida, se lo agradecerán desde el más allá.

Me refiero concretamente a Jardines del Recuerdo, ese que hace varias décadas fue considerado uno de los cementerios con características de jardín pioneros en Colombia, ese mismo que desde hace mucho tiempo se ha ido convirtiendo en un predio abandonado hasta llegar a un grado de deterioro que da grima. Afortunadamente los cadáveres que en este reposan nunca tuvieron la posibilidad de apreciar cómo se iba deteriorando la que fue su última morada. Pero lo que no resulta entendible es que los barranquilleros, sobre todo los que tenemos los restos de nuestros familiares en ese potrero, muchos, profesionales exitosos, otros, empresarios adinerados, no hayamos diseñado, propuesto y logrado una solución para transformar de manera positiva ese enorme y costosísimo predio en beneficio de su área de influencia, y simultáneamente trasladar a nuestros familiares fallecidos a un sitio acorde con la memoria que ellos se merecen.

Necesariamente deben existir opciones legales y económicamente viables para lograr el cometido que aquí sugiero. Lo que se requiere es diseñarlas e irlas puliendo para lograr un gran proyecto que cumpla con un doble propósito, el urbanístico y el de honrar la memoria de todos aquellos que fueron allí sepultados. No creo que eso sea un imposible y que ese potrero lleno maleza, pero también de historia y de nostalgia, tenga necesariamente que permanecer así para siempre. Me niego a creerlo. Y si dentro de 10 o más años se lograra una solución exitosa, su pecado sería no haberlo hecho 10 años antes. O sea, ahora.

De acuerdo a la medición que hice con Google, es un predio de 124.400 metros cuadrados. Más de 12 hectáreas en un sector súper valorizado, en el que se podría diseñar un Plan Parcial con una calle que lo separe del colegio Parrish, y que conecte al corredor universitario con el bulevar de la carrera 53, predio que podría incluir una importante área edificable que lo convierta en un proyecto rentable, con un parque verde, sin juegos ni canchas, que le está haciendo falta a esa zona, con una edificación de diseño icónico en el que se depositen los restos de quienes hoy permanecen en esas descuidadas tumbas, y con un recinto pluri-religioso en el que sus deudos podamos sentirnos cerca de ellos y recordarlos. 

Un proyecto de esta naturaleza podría ser desarrollado por las diferentes facultades de Arquitectura y de Diseño de nuestras universidades, en consonancia con facultades de otras profesiones, como Ingeniería, Derecho y Economía, para que lo enriquezcan y lo hagan viable. Sería este un ejercicio sobre una solución que requiere con urgencia Barranquilla y Puerto Colombia, que nos interesaría conocer a todos los que siempre estamos soñando con una mejor ciudad, que somos muchísimos, una ocasión además, para mostrar las potencialidades de nuestras facultades y de sus estudiantes. Y quizás desde el cielo, o desde un estadio que los mortales desconocemos, aquellos que se nos adelantaron en el viaje de la vida, se lo agradecerán desde el más allá.

Pero bajando nuevamente a este plano terrenal, lo que pretendo con esta propuesta es que nos pellizquemos y que lo que hoy es un problema de higiene y de salubridad porque lo que contiene ese predio, no son rosas ni claveles, sino restos humanos, procuremos transformarlo en una solución que nos llene de orgullo, y que se convierta en un atractivo más de esta ciudad que hoy se encuentra en plena evolución. ¿Seremos capaces?

nicoreno@ambbio.com.co 

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