Dentro del concepto de Transición Energética Justa, en Colombia se han determinado cuatro pilares fundamentales, un primer pilar que le apunta a democratizar los procesos energéticos a través de la generación distribuida; un segundo pilar enfocado a sustituir la matriz actual de forma progresiva por una más limpia; un tercer pilar que busca tener una mayor participación social vinculante; y un cuarto pilar orientado a generar una mayor reactivación del aparato industrial y agropecuario, que implique la transformación de los sistemas energéticos actuales, en un modelo bajo en emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

Desde este punto de vista, la Transición Energética, busca mitigar los riesgos del cambio climático asociados a las alteraciones de los patrones del clima y los aumentos de temperatura en relación con la época preindustrial. Para lograr la mitigación de estos riesgos, la política energética colombiana se ha planteado tener como eje principal, la descarbonización de la economía.

De acuerdo con el más reciente Informe Bienal de Actualización de Colombia a la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC), en 2018 el país emitió 279,19 millones de toneladas CO2e, que representan el 0,39 % de las emisiones del mundo. Por consiguiente, resulta fundamental reemplazar el empleo de combustibles fósiles en múltiples sectores económicos e incorporar nuevas Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER) a nuestra matriz energética, entre las cuales destacan el biogás y el biometano.

Es alentador ver que Colombia está explorando y desarrollando la producción de biogás y biometano como fuentes de energía renovable. Estos proyectos pueden contribuir significativamente a diversificar la matriz energética del país y reducir la dependencia de fuentes no renovables.

El aprovechamiento del biogás en distintos sectores, como la inyección en gasoductos, el uso de este energético para vehículos (GNV), la generación de energía eléctrica y térmica, demuestra la versatilidad de esta fuente de energía. Estos enfoques permiten adaptar el uso del biogás a diversas necesidades energéticas y aprovechar sus beneficios en diferentes aplicaciones.

La identificación del potencial específico en sectores como la caña de azúcar, palma de aceite, porcicultura y avicultura destaca la diversidad de fuentes de biomasa en Colombia que pueden utilizarse para la producción de biogás. Estos sectores suelen generar residuos orgánicos que, mediante procesos de digestión anaeróbica, pueden convertirse en biogás.

La implementación exitosa de estos proyectos no solo contribuirá a la seguridad energética y la sostenibilidad ambiental, sino que también puede tener impactos positivos en las comunidades locales y en la creación de empleo en el sector de energías renovables.

De acuerdo con los análisis de viabilidad técnica efectuados dentro del Plan Nacional de sustitución de leña de la Unidad de Planeación (UPME), es posible vislumbrar un futuro prometedor para el biogás y biometano. Actualmente existen 1,4 millones de hogares que no cuentan con combustibles alternativos a los Combustibles de uso Ineficiente y Altamente Contaminantes (CIAC). Sin embargo, el biogás y biometano representan una alternativa proyectada para estos hogares del 10,8%, el gas natural del 29,3%, el gas licuado de petróleo del 37,1% y la energía eléctrica del 22,9%.

De acuerdo con las cifras proyectadas sobre combustibles alternativos, a los Combustibles de uso Ineficiente y Altamente Contaminantes (CIAC), nuestro país presenta varias oportunidades de mejora respecto al acceso a energías renovables, servicios públicos y la mitigación de impactos en el ambiente, en poblaciones rurales con el uso del biogás.

El aprovechamiento de residuos líquidos y sólidos para generar biogás y biometano usando digestión anaerobia, tiene como ventaja la posibilidad de atacar más de un problema utilizando un solo paquete tecnológico. Los sistemas de digestión anaerobia pueden procesar las aguas residuales de los hogares, mezcladas con residuos sólidos biodegradables de las cocinas y actividades agropecuarias, solucionando el problema de disposición de residuos, además que estos combustibles poseen una huella de carbono mínima.

En términos generales, la generación de biogás y biometano permite contribuir a solucionar algunos de los problemas comunes de la población rural, eliminando los residuos y transformándolos en materiales con un valor energético agregado.

Desde TGI, estamos comprometidos con la promoción de proyectos de generación de biogás y biometano mediante diversas iniciativas.

1.- Producción de biogás y fertilizantes orgánicos en zonas rurales utilizando un biodigestor acoplado a un fotobiorreactor, valorizando las aguas residuales; proyecto desarrollado en conjunto con la Universidad Antonio Nariño.

2.- Desarrollo de biogás para el sector transporte en Bogotá y Barranquilla como casos piloto, proyecto desarrollado en conjunto con la Embajada Sueca.

3.- Estudio de factibilidad para la construcción de un sistema de producción de gases renovables en la zona oriental palmera de Colombia.

Estamos convencidos que el biogás se posiciona como uno de los pilares en la transición hacia fuentes de energía más sostenibles. Poder generar energía a partir de residuos orgánicos no solo contribuye a la reducción de desechos, sino que también alivia la presión sobre las fuentes de energía convencionales.

*Presidente TGI S.A ESP.