Incertidumbre. Es la palabra que puede definir de la mejor manera el ambiente internacional en la actualidad. Para los países desarrollados, normalmente agosto es un mes tranquilo en donde todos toman vacaciones. Sin embargo, el fin del verano en el Norte ha estado marcado por acontecimientos a diario que marcan una gran inestabilidad en los mercados internacionales.
Durante el actual gobierno de Estados Unidos, los anuncios o amenazas por redes sociales de imponer aranceles, sanciones o medidas de toda índole contra sus socios comerciales, han estado al orden del día. Si bien el principal adversario es China, las peleas han sido también recurrentes con México, Canadá, Europa, Turquía, Corea y Japón, solo por mencionar algunos ejemplos. Esto ha ocasionado que las perspectivas de crecimiento en el mundo, por cuenta de un desempeño peor al esperado en el comercio mundial, hayan estado a la baja y llevado al borde de la recesión a varios países desarrollados.
¿Cuáles pueden ser las implicaciones para Colombia? Una menor demanda en los mercados internacionales puede generar una caída en las exportaciones del país, con lo cual se estaría presionando a la baja al crecimiento económico colombiano y teniendo consecuencias sobre el empleo y las políticas fiscal y monetaria, entre otros. Ya para el primer semestre del año, las exportaciones no minero-energéticas del país han caído 2,7% por cuenta de menores ventas a China, Argentina, Venezuela, México, Perú y Chile.
Ante este escenario, el país debe idear una estrategia que permita poner en un primer plano el objetivo de incrementar las exportaciones del país, para lo cual Colombia no solo debe trabajar en la preparación de la oferta exportable, en la diversificación de destinos, en la facilitación del comercio, en el aprovechamiento de acuerdos comerciales, sino en preparar al país para la cuarta revolución industrial. Esto traerá beneficios en el incremento de la inversión extranjera y en la inserción del país en las cadenas globales de valor.
El contexto internacional puede generar nerviosismo en los mercados y promover turbulencias en naciones como Colombia al desestabilizar la economía. No obstante, toda crisis puede generar una oportunidad, de forma tal que el país aproveche la coyuntura para atacar aquellos mercados que tienen un espacio y un comportamiento aceptable. Esta es una ocasión a explotar, en un marco en donde las empresas también están buscando dónde reacomodarse y tener un menor impacto en esta guerra comercial.
Estos y otros temas son analizados en el Congreso Nacional de Exportadores, que se realiza desde ayer en la ciudad de Barranquilla y que finaliza hoy. Allí asisten autoridades nacionales y empresarios nacionales e internacionales, exportadores e importadores, representantes de multinacionales, agentes gremiales y la academia vinculados con el comercio exterior.
* Presidente ejecutivo Analdex








