Como bien lo describió el editorialista del EL HERALDO el pasado 10 de febrero, la crisis de la represa de Hidroituango que cargamos todos los colombianos desde hace meses sin ver una salida airosa al final del túnel, esos túneles que la rodean en sus entrañas y que acaparan la opinión pública, es una crisis nacional por su trascendencia, por su confusión y por sus consecuencias en las repercusiones que tiene para más de 180 municipios de las riberas del río Cauca, cinco departamentos y miles de hectáreas de donde dependen cultivos y prosperidad de cientos de hatos de ganado.
Pero los únicos culpables son los altos directivos de la gran empresa, sus ejecutivos, sus ingenieros y las cabezas de los gobiernos del departamento de Antioquia y de Medellín por no aclararle al país la verdadera situación.
Este es el momento en que el 99% de los colombianos no conocen bien cuál es el meollo de la situación de Hidroituango y lo que mucho se esconde, mucho secreto encierra. Y los secretos, lo sabemos todos, pueden tener en su vientre muchas cosas buenas y muchas barbaridades. Este es el momento en que lo único claro que hemos presenciado los colombianos frente a este problema es la confusión de las contradicciones, la vaguedad de las respuestas, el disimulo y el disfraz de las contestaciones técnicas. Mientras tanto la oscuridad continúa, las frases y errores suman graves situaciones y el país permanece a oscuras. Hasta el gobernador de Antioquia y el alcalde de Medellín se contradicen, escudándose en teorías enfrentadas.
Entre tanto, se confirma que a la Costa Caribe no se le tuvo en cuenta para nada; no obstante que el río Cauca atraviesa sus territorios en más de 700 kilómetros. Esto confirma una vez más que siempre desde el interior a nivel gubernamental nos han tenido olvidados. La única gestión positiva, pendiente, acuciosa, diligente en torno a este problema la han asumido la mayoría de nuestros gobernadores regionales que hasta Medellín se trasladaron a pedir explicaciones. Mientras tanto, ¿dónde han estado nuestro congresistas?
Seamos claros y de frente preguntemos sin disimulos: ¿Por qué estos gobiernos nacionales pasados desde comienzos de este siglo que empezó a planificarse la gran represa, no sentó en la mesa a la Costa Caribe? Todo es a nuestras espaldas, pero con nuestros impuestos también. Así construye Antioquia sus grandes obras y sí reconocemos que tienen la capacidad para lograrlo por su tesón, persistencia y trabajo, también es de reconocer que el centralismo gubernamental que marcó estos últimos doce años de Gobierno nacional, acapararon totalmente la iniciativa del monstruo que daría fuerza energética a un 30% del país pero sin la presencia de los costeños. ¿Y nuestros congresistas dónde estaban? Por eso se justifica tanto nuestra protesta permanente, por ello es viable nuestro eterno resentimiento con los ocupantes del Palacio de Nariño, porque para bailar y pasar las vacaciones rico es venirse a abrazarnos con guayabera, pero a la hora de las grandes decisiones para qué los costeños. Hidroituango lo confirma una vez más. ¿Y dónde estaban nuestros congresistas de los ocho departamentos del Caribe?








