Vamos caminando por Khao San Road, una calle emblemática de Bangkok. Nos detenemos en una mesa de comida callejera. Me impresiona ver pequeñas serpientes fritas, toda clase de insectos asados ofrecidos como chuzos y pedazos de cocodrilo cocinados. Decido no comer nada de lo que veo ahí, prefiero algo conocido. Pero Alcy sí decide explorar esos sabores y accede a probar. No sé cuál fue la expresión de mi rostro, pero el tailandés que nos atendía amablemente me dijo: “sabai, sabai”. Le sonrío y seguimos caminando, hasta que decidimos sentarnos a tomar algo en un lugar con música pop de fondo. Mientras converso de tantas cosas existenciales con Alcy, sigo pensando en esa expresión que tanto he escuchado en estos días en varios rincones de este mágico país. Al día siguiente le pregunto a varios tailandeses qué significa “sabai, sabai”. Uno me dice que es una filosofía de vida. Alcy -que ya había estado en esta tierra que es nueva para mí- me dice que esa filosofía tiene tres ejes conceptuales muy importantes:

1. Vivir sin ese estrés que nos llena de ansiedad y no nos permite gozar nada. Es una invitación a no apresurarse, no presionarse y tomarse las cosas con calma. Disfrutar cada experiencia en su ritmo y sabiendo transitarla con mucha atención. Se trata de vivir cada momento con gran aceptación. Liberarnos de la idea de que todo tiene que ser productivo, fruto del exagerado esfuerzo y que lo podemos controlar todo.

2. Bienestar y paz. Ellos usan esta expresión para describir un estado de comodidad física, mental o emocional. La imagen que me llega cuando la escucho es estar en una hamaca, tomándome un coco en Taganga mientras veo el azul profundo de su mar. Se la cuento a Alcy y ella me dice que más bien es disfrutar de un buen masaje tailandés. Le digo que me haré uno y le contaré.

3. Es una actitud ante los problemas, adversidades, rupturas, miedos y situaciones difíciles. Alcy me dice que ellos repiten: “mai pen rai” (no te preocupes/no pasa nada), reflejando una mentalidad flexible donde los contratiempos no se convierten en dramas porque se solucionan o simplemente se viven. Los problemas son regalos empapelados, tenemos que desempapelarlos.

En un momento me acuerdo de la expresión Caribe “cógela suave” y creo que son cercanas. Después de reflexionar sobre todo esto, pienso en que necesitamos vivir fluyendo con más libertad. Al llegar la noche y entrar en mi diálogo íntimo con Dios, le pedí que me ayudara a vivir más en la filosofía “sabai, sabai”, la cual creo que finalmente no es más que una forma de confiar de manera más plena en su poder.

@Plinero