Sus declaraciones contrastan con las del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien tachó este domingo de “fuerzas negativas” a quienes piden regular la inteligencia artificial.
Las alertas se elevan mientras siete de cada diez estadounidenses, el 70 %, se considera “más preocupado que emocionado” por la IA, y una proporción similar, el 69 %, rechaza la construcción de centros de datos en su comunidad.
El escrutinio sobre la IA creció esta semana, cuando un investigador de Anthropic renunció por la preocupación de que la empresa y sus competidores no estuvieran desarrollando modelos de IA de manera responsable.
Para atajar la amenaza, Amodei planteó una estrategia en tres fases orientada a regular el ritmo de la tecnología sin ceder la ventaja estratégica a regímenes autoritarios como China.