Hay que partir de la premisa de que en medio de la Transición energética el mundo no sólo no está dejando de consumir carbón sino que la demanda por el mismo es creciente y venimos, según la Agencia Internacional de Energía (AIE), de récord en récord: desde los 7.888 millones de toneladas en 2021 hasta los 8.845 toneladas en 2025. Y, según el reputado economista John Maynar Keynes, toda demanda crea su propia oferta, de modo que si no es Colombia quien lo extrae y exporta lo harán sus competidores.

El ejemplo lo tenemos a la vista: desde el cierre de las dos minas que operaba PRODECO en el Cesar se han dejado de producir y exportar 15 millones de toneladas/año y como queda visto no por ello las han dejado de consumir en el resto del mundo. Definitivamente, antes de la reducción de la oferta deberá darse la de la demanda y no al revés, que es lo que ha venido sucediendo en Colombia, en donde merced a las políticas del anterior gobierno se desalentó y desincentivó la actividad extractiva, menguando sus exportaciones y su participación en el PIB, pasando del 4% al 3.5%!

En segundo lugar, en los últimos años se ha venido replanteando el concepto de la Transición energética y ya no se concibe como el reemplazo o la sustitución de las energías no renovables por las renovables sino como complemento, debido a que merced a la Inteligencia artificial (IA) y a la proliferación de los data centers en el mundo, se disparó el consumo de energía y por ello la demanda crece exponencialmente. Según Goldman Sachs Group, una de las empresas de banca de inversión y servicios financieros más grandes e influyentes en el mundo, la demanda mundial de energía de los data centers subirá un 165% para 2030. Y en esas circunstancias las energías renovables se tornan insuficientes, razón por la cual se requerirán todas las fuentes de energías, renovables y no renovables.

En tercer lugar, debido a la crisis del multilateralismo, a la reconfiguración de la geopolítica a nivel global, a la fragmentación de la globalización, a la “ruptura del orden global”, de la cual habló en la Cumbre de Davos el Primer Ministro canadiense Mark Carney en su muy elogiado discurso, el mundo está valorando y ponderando más la seguridad que la Transición energética, tendencia esta que se ha exacerbado recientemente con el conflicto en el Medio Oriente y el virtual cierre del estrecho de Ormuz.

A guisa de ejemplo, aterrizando en La Guajira, mi respuesta a la pregunta es franca y categórica: en el corto plazo, La Guajira difícilmente podría prescindir del Cerrejón sin sufrir un severo choque económico, laboral y fiscal. En el mediano plazo sí podría reducir esa dependencia, pero únicamente mediante una transición planificada, gradual y financiada. No hay que perder de vista que no se puede llegar a la tarde sin pasar por el mediodía, que no es sensato derruir el puente antes de pasar por él. Hoy no existe una actividad capaz de sustituirlo de manera inmediata.

@amylkaracosta