Cada partido representa para los entrenadores poner en peligro sus ideas. Algunas veces salen ilesas, y otras magulladas. En Bogotá, en el partido de ida de esta semifinal entre Junior y Santa Fe, la del profesor Alfredo Arias para defender tuvo éxito. Le propuso una marca muy personalizada, agobiante y constante sobre cada uno de los jugadores del rival, especialmente sobre Rodallega (con Harold Rivera), Bustos (con Fabián Ángel), y Torres (con Juan David Ríos). Un plan desarrollado con mucha concentración y disciplina. Son muy pocas las veces en las que los equipos de la liga colombiana se enfrentan a este tipo de marcaje y, tal vez por eso, el fastidio, la incomodidad y la impotencia para descifrarlo.
Con este incordio para las pretensiones ofensivas de Santa Fe, Junior no tuvo mayores sobresaltos, logró por momentos tener una segura posesión del balón y un par de jugadas peligrosas. Solo una mano accidental de Guerrero sobre el final se transformó en el penal que equilibró el resultado 1-1.
¿Acudirá el profesor Arias a ese mismo guion ahora en Barranquilla? ¿Lo replicará, pero le agregará algunas variantes a la fase ofensiva? ¿A Santa fe ya no le sorprenderá y tendrá preparado algún antídoto? Yo creo que por la búsqueda que siempre Junior ha planteado en su casa, por la capacidad para desequilibrar de sus atacantes, por la exigencia de su hinchada y, a veces, por el posicionamiento más reservado que suelen tener los visitantes, que puede ser el de Santa fe, Junior va a recurrir a algunos futbolistas y a una dinámica de juego más agresiva en ataque, con una dosis de más atrevimiento. Pero, en fase defensiva, no parece mala idea conservar aquello que en Bogotá le dio resultado. Claro, sabiendo que el rival ya tomó nota sobre el tema.








