Fue hace pocas semanas en una reunión improvisada, imprevista, en esta ciudad donde me encontré con dos viejos amigos en medio de mucha gente y comenzamos a conversar. Se unieron otros invitados y el tema, como lo es continuo hoy día en toda clase de encuentros, fue el gobierno, el Presidente, las elecciones, la situación del país. Mi gran amigo cuyo nombre como el de la Psicóloga que lo acompañaba obviamente no voy a declarar, es un eminente y muy experimentado Psiquiatra que reveló que todos los profesionales colegas suyos piensan lo mismo: el Presidente Petro no está en sus cabales y lo está demostrando a cada instante, con todas sus actuaciones, decisiones, medidas, disposiciones. La psicóloga agregó, también ella de una gran trayectoria, que todas sus colegas pensaban lo mismo que ella y el Psiquiatra en mención.

Hoy aclaramos que no estamos de acuerdo con ese diagnóstico. No es nuestro parecer y puede ser ridículo que nosotros nos pongamos al nivel de estos científicos, pero repetimos, aun así, con estas diferencias conceptuales no pensamos que el Presidente Petro esté enfermo de la mente, sino que está equivocado permanentemente, desde que salió elegido, obsesionado, terco, desatinado en su afán de reivindicar al pueblo como si el pueblo no fuésemos todos los colombianos. Pero Petro además ha tomado decisiones que pensamos son tan perturbadoras que el país está, como está en todos los niveles, hecho un desastre por su terquedad de imponer tesis absurdas, contenidos bárbaros que acabaron con la estabilidad económica, con la seguridad ciudadana, con el sistema de salud, con la ética oficial ante los robos, ante los desfalcos, ante los atracos al tesoro público. Pero lo más alarmante es su famosa “Paz total” que consistió hoy analizada desde el fracaso rotundo, en estimular la impunidad entre los bandidos, sacarlos de las cárceles, invitarlos a que le acompañaran en tribunas, nombrarlos agentes de paz, tratar de limpiarles el volumen de sus prontuarios.

Pero así como este señor Psiquiatra y eminente psicóloga piensan, miles de ciudadanos también están opinando, se escucha a diario que la droga, alucinógenos y creer que la moral no existe y que solo su opinión es la válida para determinar quién es bueno y quién es malo, todo ello es la base o raíz de la hecatombe que vive Colombia. ¿Saben mis lectores algo triste que muchos ciudadanos pensamos? Pobre persona la que gane las elecciones presidenciales, la labor que le espera es prácticamente el infierno.