Desde pequeños siempre hemos escuchado que Colombia es un país muy rico, que tiene muchos recursos, oro, plata, níquel, carbón, petróleo, gas, agua, ecosistemas, paisajes, etc. Pero, seguimos siendo pobres. Países con menor cantidad de recursos que Colombia se han podido desarrollar y nuestro país aún en el subdesarrollo.

Hay muchas variables que nos tienen en esta condición, pero yo voy a mencionar solo dos, que para mí son las más importantes. El primero, está asociado al desconocimiento geológico y se que suena raro, y lo digo como geólogo que soy, cuando nos dicen “somo ricos en minerales” realmente es una percepción quizás porque en la época de la colonia española se extrajo muchos minerales y aún se sigue extrayendo. Sin embargo, la cartografía geológica del país se ha hecho a una escala muy grande, donde no podemos ver detalles, no podemos cuantificar minerales, solo podemos decir “puede que allí allá algo”. Hemos explorado un poco más a detalle, solo el 3% del territorio nacional, así de mal estamos en conocimiento de nuestros recursos naturales. Claro, hay zonas que parecieran tener un gran potencial, pero ni siquiera podemos entrar por el conflicto armado, entre ellas, el Vichada, Vaupés, Putumayo, Sur de Bolívar, Bajo Cauca y Antioquia, Zonas de Cauca y Nariño, el Catatumbo, etc. y que han quedado a merced de estos mismos grupos extrayendo minerales de manera ilícita o impidiendo procesos exploratorios para hidrocarburos.

Los recursos minerales e hidrocarburíferos han sido la base de las transformaciones y el desarrollo de todos los países desarrollado del mundo, los produzcan o no en sus territorios. Colombia, aunque muy inexplorado ha tenido recursos, los ha explorado y explotado en donde las circunstancias de seguridad lo han permitido. No obstante, la pobreza no se quita solo con la extracción de los recursos, porque malas políticas y la corrupción descarada, ha logrado generar una brecha entre los proyectos de producción de minerales o hidrocarburos y las comunidades de las áreas de influencia de estos proyectos, y allí es donde viene la segunda variable. Hemos sido muy retrógrados en nuestras políticas de desarrollo y de industrialización, nos hemos enfocado solo en la extracción y no en lo que sigue: la refinación, procesamiento, transformación, manufactura y ensamblaje de todos estos materiales para convertirlos en un producto de uso final. Esto si que nos ha marcado en la pobreza, y justifica la queja de muchas regiones con el lema “nos saquean las grandes multinacionales”, con toda razón eso es lo que van a percibir, si solo extraemos, exportamos y el dinero que llega a las regiones se los roban los políticos, además, no hay más industrias alrededor de esta, que genere muchos más empleos de calidad, más estables y con más seguridad para el trabajador. Esto demuestra que hemos apuntado mal a la solución.

Lo importante de esto, es que aún estamos a tiempo para revertir la situación, no acabando lo que ya está, porque es claro que ningún país crece ni genera mejores condiciones de vida para sus pobladores sin minerales y combustibles, sino entendiendo el problema y apuntándole a una industrialización donde las regiones productoras de recursos crudos no solo sean eso, también se conviertan en centros industriales y tecnológicos, con empleo para todos y de calidad. Me entristece que los colombianos pensemos en crucificar antes de pensar que la única forma de salir de la pobreza es industrializando el país, a partir de la generación de valor de los recursos extraídos, no dejándolos enterrados.

*Director Observatorio Transición Energética del Caribe OTEC - Universidad Areandina