Ha tenido un inicio con tropiezos el Junior en el 2026. Fue vencido con contundencia por Santa Fe en la final de la llamada Superliga, y en el debut de la liga cayó ente el Tolima en su propia casa.

Ha tenido la presencia de lesiones en algunos jugadores. Ha tenido que alinear jugadores que aún no tienen una buena forma deportiva. Ha tenido a las nuevas contrataciones con pocos entrenamientos al lado de los antiguos y todavía tímidos.

Y ha tenido un funcionamiento disperso y con errores y fisuras que deben invitar a los jugadores a encontrar lo más rápido posible su mejor estado futbolístico y al técnico a ajustar todos los detalles tácticos que considere necesarios para darle coordinación, fluidez y consistencia a un equipo que este año tiene no solo el desafío en la liga colombiana, sino también en la copa libertadores.

Por ahora va en tener a la mayoría que ayudaron al título de la liga II 2025, por haber elegido unas buenas nuevas incorporaciones. A mi juicio, fueron bien escogidos porque han demostrado sus habilidades y han dejado constancia, en sus antiguos equipos, de rendimientos positivos. La tarea, a continuación, es avanzar en la construcción del equipo. O, mejor, de jugar bien en equipo. Porque conformar una alineación es muy fácil, pero jugar en equipo no lo es tanto.

Porque Muriel, Barrios, Pérez han jugado bien en compañía de otros jugadores, bajo otras premisas tácticas. La sapiencia del técnico y las habilidades y voluntades de los jugadores es que se puedan complementar con el resto. Que logren, superando el escaso tiempo que tienen de conocerse y de ensayar, generar una química entre ellos, una suerte de sana complicidad, que el uno logre hacer jugar mejor al otro y viceversa.

Y que en las interacciones que se dan en el trámite de los partidos haya armonía, coordinación, agilidad y continuidad. En definitiva, que al integrarse el todo sea más que la suma de las partes. Este Junior tiene buenas partes. La tarea será armar el todo.