“El año nuevo no promete perfección,
pero sí nuevas oportunidades”.
Mi primera columna del 2026 es basada en la gratitud universal por cada momento, aprendizaje, logro, desafío y aventura vivida en el 2025, un año de grandes contrastes donde toqué el cielo de las alegrías y el fondo de las angustias, así de fuerte fue todo, realmente fue un año con personalidad adolescente – lleno de ambivalencias – por esta razón, con la consciencia encendida le digo – gracias totales.
Si hay algo que puedo afirmar es que soy una persona fuerte y valiente, y que esa misma valentía me hace más bondadosa conmigo, porque también soy vulnerable y respeto esa característica de mi ser; definitivamente aprender a no tratarme como perfecta es uno de mis grandes aprendizajes.
No fue un año fácil (nunca había afirmado eso en ningún año) despedimos a muchas personas y amigos por muertes violentas, accidentes y situaciones tan abruptas que aún nos traspasan el alma, me enfrenté a crisis de salud de mi madre, cerré ciclos con algunas personas, tuve incertidumbres insospechadas y claro, alcancé grandes logros no lo olvido, sin embargo, confieso que esté año lloré a cantaros (tuve unas cuantas tusas de diferentes estilos) y aprendí (más a las malas) que a las buenas a que no tengo el control de todo y debo aprender a soltar y a dejarme sorprender de la vida.
Gratitud es la palabra, gratitud 2025 por enseñarme a ser más sensible y consciente de que soy un universo de emociones, fragilidades, aprendizajes y poderes, que se vale el miedo, el descanso, el goce, la locura, la improvisación, estos cambios cuestan y la buena noticia es que no son imposibles.
En tiempos desafiantes los actos de amor propio son la demostración de que todo puede ser mejor y la salida no es resignarnos a la desesperanza aprendida. Siempre se puede hacer algo para vivir en plenitud.
Gracias 2025 y bienvenido 2026 el año de la consolidación y las promesas cumplidas, así se me ha antojado declararlo y hecho está. A vivir el aquí y el ahora.
@FACOSTAC








