El mundo digital ha redefinido nuestra forma de trabajar, brindándonos una autonomía única para gestionar nuestras rutinas y ser más eficientes. Sin embargo, esta misma digitalización nos presenta un desafío fundamental: mantener y fortalecer la conexión humana, ese ingrediente esencial para la creatividad y la innovación. Encontrar el equilibrio entre la autogestión que nos ofrece la tecnología y la colaboración que enriquece nuestras ideas es el gran reto de las empresas en la actualidad.
En este sentido, la confianza se consolida como uno de los activos más valiosos para las empresas. En entornos virtuales, construirla exige mayor claridad, coherencia y visibilidad del trabajo. Las plataformas de colaboración como Teams o Meet se han vuelto indispensables, pero su uso efectivo depende de mantener un balance entre lo operativo y lo humano, evitando que la distancia digital debilite la cercanía entre los equipos.
La confianza se fortalece a partir de una comunicación asertiva y en un profundo entendimiento de los roles de cada miembro del equipo, evitando el trabajo aislado que limita la innovación. También es una relación bidireccional: cuando las empresas confían en sus colaboradores, estos responden con mayor compromiso. En ese sentido, el llamado “salario emocional” cobra relevancia. El bienestar, el reconocimiento y las oportunidades de desarrollo son hoy factores decisivos para atraer y retener talento.
El liderazgo en la era híbrida: acompañar, no controlar: La era de los jefes autoritarios ha quedado atrás. En la virtualidad, liderar implica acompañar, orientar y generar condiciones para que los equipos alcancen sus objetivos sin sacrificar su bienestar. Un líder escucha, se adapta y busca un equilibrio entre los objetivos del cliente y el bienestar de sus colaboradores.
De acuerdo con PwC, el 68% de los colaboradores considera la escucha activa como un elemento clave para generar confianza, mientras que el 61% valora las oportunidades de crecimiento profesional como un factor decisivo para su compromiso y satisfacción laboral.
A pesar de los desafíos, creemos en el potencial del talento joven. Iniciativas como Fresh Graduates fortalecen el vínculo con la academia y aportan nuevas miradas a los desafíos del sector. Asimismo, impulsamos espacios de trabajo colaborativos y un modelo híbrido que prioriza la interacción, la creatividad y el intercambio de ideas.
La tecnología es un motor de desarrollo para Colombia, pero su verdadero impacto dependerá de nuestra capacidad para construir entornos basados en la confianza, donde lo digital no reemplace lo humano, sino que lo potencie.
*Gerente General de SONDA Colombia








