El tema de la diversidad de género ha sido tratado en el cine desde sus orígenes, cambiando de orientación dependiendo del momento y del lugar donde sucede la historia. Si bien la evolución del movimiento LGTB ha producido logros, todavía la homosexualidad, la bisexualidad, la transexualidad y el transgenerismo siguen siendo marginados en la mayor parte del mundo, aun en los países donde se considera legal.

El ciclo de cine rosa que muestra la Cinemateca es una contribución mas a esta toma de conciencia, que al igual que con la discriminación de raza o la discriminación contra la mujer, tomará mucho tiempo registrar en los esquemas de igualdad.

De las películas que componen el ciclo, dos clásicos mexicanos aproximan el tema con una visión de avanzada para su época.

El lugar sin límites (1977), escrita y dirigida por Arturo Ripstein y basada en la obra del escritor José Donoso, es uno de los ejemplos que retrata la ruina de una sociedad cuyos cimientos parten de premisas falsas e imposiciones políticas y religiosas que solo se pueden cumplir bajo apariencias. La historia sucede en un pequeño pueblo en México donde el prostíbulo toma papel protagónico en cuanto se convierte en especie de paraíso donde se destapa la farsa y se expone el desafío.

Está manejado por Manuela, un travesti que en un desliz del pasado concibió una hija, la japonesita, quien hace de socia. Don Alejo, el político del pueblo quiere apropiarse del lugar para venderlo a un consorcio, y la imprevista llegada de Pancho, un camionero ahijado de Don Alejo desata una serie de sucesos que van mostrando la idiosincrasia del pueblo. ¿Hasta donde se puede llegar con tal de no revelar las verdaderas inclinaciones sexuales?

Ganadora de varios premios locales e internacionales, El lugar sin límites se ha convertido en un clásico que representa una situación aplicable a cualquier país de Latinoamérica. No es casual que la literatura esté plagada de historias que se suceden en este tipo de recintos, única vía de escape ante una censurada libertad.

El callejón de los milagros (1995) de Jorge Fons, galardonada con varios premios internacionales, se basa en la novela del Nobel Naguib Mahfouz. La historia, transportada de El Cairo a México, narra la vida de varios personajes que conviven en un mismo barrio, vinculados entre si alrededor de Don Ru, dueño de una cantina local donde los hombres vienen a tomar y jugar dominó. Cansado de su matrimonio, Don Ru experimenta nuevas sensaciones, no precisamente hacia el sexo opuesto, hecho que provoca reacciones adversas en su hijo. Éste trata de escapar hacia el norte con su amigo Abel, un peluquero enamorado de Alma, hija de una lectora de cartas. Susanita, la frustrada propietaria del establecimiento cuyos atributos físicos no la favorecen, busca intensamente el amor, completando la amalgama de personajes dibujados en esta historia donde el machismo, los prejuicios sociales y el dinero lo manejan todo, mostrando sin tapujos la degradación y la miseria humana.