Son muchos los artistas que para dar crédito a la imaginación, a los deseos, y por qué no, a la mentira, justifican pintar la realidad con algo de fantasía, como quisiera ser grabada en la memoria. Podría decirse que Orson Welles era uno de ellos.

Nacido en Kenosha, Wisconsin, en mayo 6 de 1915, se le considera un pionero en el campo de la radio, el teatro y el cine. A los 23 años de edad hizo su célebre intervención radial con la lectura de La guerra de los mundos, de H. G. Wells, que creó desconcierto y pánico en muchos de los oyentes, quienes creyeron se trataba de un hecho real. Hasta el día de hoy este evento se considera el mas notorio en la historia de la transmisión radial, y la controversia que creó entre la radio y la prensa escrita lo ha convertido en un mito.

Dos años después realizó su obra cumbre, El ciudadano Kane que, en las encuestas realizadas por los expertos, se considera uno de los clásicos mas importantes del cine, ocupando por 60 años el primer lugar en la prestigiosa lista de la revista británica Sight and Sound, siendo desplazada en 2012 al segundo puesto por Vértigo, de Alfred Hitchkock. En esta cinta Wells representa la vida de Charles Foster Kane, un magnate del periodismo que lucha contra sus propios demonios, producto de la fama, el poder y la corrupción. Inspirada en William Randolph Hearst quien, ofendido por la representación, prohíbe cualquier escrito sobre la película en sus periódicos. La cinta no tuvo éxito taquillero. Sin embargo, a pesar de todos los inconvenientes, resultó ganadora del Óscar de la Academia al Mejor Guión.

El ascenso de Orson Welles fue rápido. Su talento, reconocido en los círculos de Hollywood, permitió que le dieran carta blanca para sus primeras producciones. Pero como todos los genios, Welles estaba mas allá de su tiempo, y no tardó en confrontar la discrepancia de los productores y el moralismo de Hollywood, hecho que volvió amarga la relación con la empresa gigante del cine por muchos años.

Entre otras películas que dirigió están El extraño (1946), Macbeth (1948), Otello (1952), Mr. Arkadin (1955), Sed de mal (1958) y El juicio (1962), basada en la obra de Franz Kafka.

Welles utilizó la influencia del teatro para conformar escenografías que llevaban estrictamente lo necesario, logrando con pocos elementos un ambiente de magia que deslumbraba al espectador. Fue un amante del blanco y negro y nunca pensó que el color lo podría superar. Sin embargo en 1970 hizo su cinta más autobiográfica llamada The Other Side of the Wind, utilizando el color por primera vez. En esta producción representó a un grupo de personajes de los círculos cinematográficos para lo cual reunió un grupo de amigos, entre ellos John Huston, quien hacía el papel de director, pero desafortunadamente murió durante la filmación, a los 70 años, y la película nunca se estrenó. Casualmente, años después, Welles muere también a los 70 años, de un infarto cardiaco, en lo que podría considerarse como “la vida imitando al arte”.