Hace un par de semanas ha sido publicada la versión en inglés de Acupuntura urbana, un libro escrito por Jaime Lerner, arquitecto, exalcalde de Curitiba, Brasil, y principal responsable de los proyectos que hicieron de esa ciudad uno de los referentes más representativos de planeación y urbanismo en América Latina. El libro recoge breves reflexiones sobre actuaciones concretas en diversas ciudades alrededor del mundo, todas dirigidas a revitalizar o consolidar, según el caso, sectores con procesos de deterioro o que reclamaban atención oportuna.

El concepto de acupuntura urbana, forjado por las ideas de Lerner, afirma que intervenciones puntuales, estructuradas y estratégicas pueden generar cambios importantes en los sectores en los que son implementadas, y que resultan más efectivas en ese sentido, que implementar megaproyectos mucho más costosos y demorados. Los ejemplos son abundantes, diversos e inspiradores, algunas de las ideas descritas asombran por su economía y pragmatismo.

Es interesante comprobar que decisiones tan sencillas como promover modificaciones de los horarios de atención de ciertos locales, procurando atención nocturna, pueden motivar una vitalidad constante que estimula la actividad en horas en las que usualmente la soledad reina; entendiendo que no hay mayor incentivo a la inseguridad que las zonas con poco flujo de personas. Otros casos apuntan a revitalizar pequeños espacios con significado comunitario, iluminar la ciudad (la oscuridad es otro detonante de inseguridad), fomentar la recuperación de edificios deteriorados y facilitar los cambios de uso. Llama mucho la atención el concepto de complementar, por ejemplo, introducir en un sector comercial usos residenciales e institucionales o en una zona residencial usos comerciales; la intención es que cada sector tenga una estudiada mezcla de actividades que permita presencia de personas la mayor parte del tiempo. La idea de zonificación estricta, surgida a partir de los años cincuenta, ya está completamente revaluada.

Este tipo de actuaciones son especialmente pertinentes para ciudades como la nuestra, que siempre se enfrenta a importantes restricciones de presupuesto: hay mucho por hacer y poco para lograrlo. En ese escenario es mucho más rentable distribuir ciertas inversiones en varios sectores, que concentrarlas en pocos proyectos. En Barranquilla hay una iniciativa que ha adoptado ese concepto, y que debe recibir todo el apoyo posible.

El programa de recuperación de parques que ha implementado la Administración distrital es un buen ejemplo de acupuntura urbana. Con la intervención de unos cincuenta parques y canchas deportivas se está saldando una antiquísima deuda que la ciudad tenía con sus habitantes, el estado de nuestros lugares públicos de esparcimiento, escasos ya, era lamentable. Sin embargo, luego de recuperarlos, resulta imperioso encargar su mantenimiento permanente a una entidad que pueda tener los recursos técnicos y humanos para hacerlo, ese es el próximo reto. Es muy positivo que nuestros parques logren convertirse en espacios atractivos y dignos, es por lo tanto imperdonable permitir que luego de este esfuerzo el deterioro los conquiste. Eso sería quizá peor que no hacer nada.

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@Moreno_Slagter