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Colombia

¿Qué nos falta para producir las vacunas?

Minciencias explicó en EL HERALDO la importancia del plan anunciado. VaxThera desarrolla una vacuna colombiana.

El ministro de Salud, Fernando Ruiz, anunció esta semana que el Gobierno suscribió un memorando de entendimiento con Sinovac para tres asuntos: el envasado y llenado de vacunas en Colombia (lo que estaría andando en ocho meses), la producción de vacunas en el país (que se estima dentro de dos años) y la investigación y el desarrollo de vacunas en el territorio nacional (con el apoyo centros de investigación, universidades y el Minciencias).

“Es necesario”.

El ministro de Ciencias, Tito José Crissien, le dijo a EL HERALDO que se trata de estrategias a mediano y largo plazo: “la de mediano plazo consiste en implementar un concepto llamado 'fill and finish', que se basa en adquirir un gran lote de vacunas en el extranjero y envasarlas en Colombia para tener una producción nacional. Aquí asesoramos al Minsalud. Y la de largo plazo es tener la posibilidad de generar vacunas en Colombia con nuestras capacidades”.

Actualmente, agregó, el país cuenta con un importante número de doctores en temas biotecnológicos y con las capacidades suficientes para producir vacunas propias. Sin embargo, advierte, es importante realizar más inversiones en laboratorios y equipo, continuar capacitando a los especialistas, “porque bien sabemos que la vacuna contra la covid-19 es algo creado recientemente, por lo que es necesario que nuestros doctores realicen pasantías, aprendan y perfeccionen sus conocimientos”.

Frente a las razones para dar estos pasos, advierte el alto funcionario: “No podemos estar esperando en fila para comprarlas, por lo que resulta más significativo contar con una producción nacional y atender una eventual emergencia, que esperamos no suceda. Sabemos que la covid-19 no se ha conocido al 100 %, porque hay distintas variantes, por lo tanto se necesita de personal capacitado, por lo que desde el Ministerio haremos todo lo posible para continuar con nuestros programas de formación y capacitación”.

“Fabricación local”.

El presidente del Grupo Procaps, Camilo Camacho, le dijo esta semana a este diario que “la fabricación de vacunas contra la covid-19 hasta hace poco se veía como un tema lejano, pero gracias a la apertura y al apoyo del Gobierno y a entidades como el Invima, se están se están cerrando múltiples acuerdos para la fabricación local de biológicos”.

Explicó en este sentido que esto permitirá una pronta disponibilidad de las vacunas y garantizar una autonomía sanitaria, además de la sostenibilidad del sistema y el beneficio para la población.

“Vacuna colombiana”.

El científico Jorge Osorio Benítez, profesor titular en el Departamento de Ciencias Patobiológicas de la Universidad de Wisconsin, explicó en diálogo con EL HERALDO que para que el país pueda llegar a producir vacunas se necesita “tener las instalaciones con la capacidad para ese proceso de producción. En Colombia desafortunadamente en este momento esas instalaciones no existen porque perdimos desde hace tiempo la capacidad de hacer vacunas, entonces existe la necesidad de construir unas plantas de producción que demoran su tiempo, que requieren una inspección y la adquisición de unos equipos”.

El tiempo que se tomaría esto, comentó, depende de si se empieza desde cero: así puede demorar aproximadamente de 12 a 18 meses, pero si existe una planta que se pueda adaptar a ese proceso se llevaría de seis a 12 meses.

Osorio, fundador de VaxThera, que cuenta con el apoyo del Grupo Sura, indicó que se han invertido $54 millones de dólares para crear en Colombia una planta de producción en la que además se pueda desarrollar una vacuna colombiana con científicos y personal colombiano.  

“Llevamos unos ocho meses trabajando en este proceso, desde el momento del diseño de la vacuna, en las fases experimentales, y ahorita vamos a empezar los ensayos clínicos en Colombia para la evaluación de esa vacuna. Vamos a crear nuestro propio laboratorio, nuestra propia planta de producción, donde no solo vamos a producir nuestra vacuna sino otras vacunas que son muy importantes para Colombia, como la de influenza, hepatitis y polio, entre otras”, aseguró.

Contó además que el plan es llegar a producir en la primera fase 100 millones de vacunas para Colombia y Latinoamérica, región que tiene una población de 650 millones de habitantes y cuenta solo con algunas plantas medianas en Brasil, Argentina y México.

“La región debe tener independencia de biológicos. Crear en Colombia la capacidad local y regional de producir vacunas va a dar esperanza a nuestro pais y a la región, y es probable que creemos entre 500 y mil empleos altamente calificados en Colombia y que podamos exportar productos ‘made in’ Colombia. Estamos analizando factores de ubicación, calidad de suelos, cercanía a aeropuertos o puertos de exportación y toda la logística necesaria alrededor de una planta de producción”, dijo el profesor.

“Que se materialice”.

Carolina Corcho, vicepresidenta de la Federación Médica Colombiana, opinó en EL HERALDO que es “muy positivo” que en Colombia exista la posibilidad de producción de vacunas: “Eso pasa por una discusión a nivel global en cuanto a la liberación de las patentes y el tema de la suspensión de los derechos de propiedad intelectual”.

No obstante, advirtió, “uno esperaría que no fuera solo un anuncio sino que se materializara, y lo que necesitamos es más detalles de cómo se hará, cuánto es el presupuesto, con quién se va a hacer, cuál es el alcance que tiene esa decisión”.

El debate sobre la confidencialidad

Esta semana, luego de que el Consejo de Estado revelara por error – afirmó– contratos confidenciales de adquisición de vacunas contra la covid-19, el presidente Iván Duque advirtió que no se descartan acciones legales: “Esto no ha sido una necedad, sino una cláusula que han tenido las farmacéuticas con varios países. (...) Esperamos que no venga ningún tipo de sanción contractual que nos afecte en el desarrollo del Plan Nacional de Vacunación”.

No obstante, dijo que en los diálogos que sostuvieron con directivas de los laboratorios han “venido dando las explicaciones a las farmacéuticas: no hubo incumplimiento de parte del Estado y necesitamos es mantener el flujo de vacunas”.

Este episodio puso sobre la mesa una vez más el debate sobre si la información de la compra de vacunas de covid-19 que han hecho los gobiernos mundiales a laboratorios debe mantenerse en la confidencialidad o ir a la esfera pública por tratarse de recursos públicos.

Sobre este asunto, el centro de estudios Dejusticia advirtió: “Insistimos en la importancia de transparentar la información pública, y estos contratos no son la excepción”.

Precisó en este sentido que los contratos deben ser conocidos “para hacerle seguimiento al gasto público, porque monitorear cómo se gastan los recursos públicos también salva vidas, porque mañana pueden volver confidencial por ejemplo un contrato con Odebrecht y alegar este precedente, porque ninguna farmacéutica ha explicado por qué los contratos deben ser confidenciales, porque es la única manera de saber si las farmacéuticas le están cumpliendo al país con las entregas y cuál es su nivel de responsabilidad por eventuales daños”.

Y concluyó que “en el mundo ya se han conocido más de 100 contratos de vacunas anticovid, ya sea por filtraciones, órdenes judiciales, derechos de petición o decisión de los gobiernos, y en todos estos países han seguido vacunando”.

Debemos primero aligerar procesos: Fiorentino

La científica Susana Fiorentino, doctora en inmunología, le dijo a EL HERALDO que lo primero que se necesitaría para producir vacunas es “definir cuál se va a producir: la Alcaldía de Bogotá definio Sinovac, que es de virus inactivado, es más asequible desde lo tecnológico y de hecho hay laboratorios en Colombia que producen vacunas de virus inactivo veterinarias. Las otras vacunas son de RNA viral, que es el material genético seleccionado para codificar algunas proteínas virales que son aquellas contra las cuales hay que montar una respuesta inmune”.

Sin embargo, advierte la profesora Fiorentino que “el problema en Colombia no son los recursos, sino la ejecución de los mismos, dado que el sinnúmero de leyes que regulan la importación de productos biológicos al país hacen que sea prácticamente imposible cumplir con los tiempos. En EE. UU. los reactivos para estos desarrollos se obtienen de uno a dos días, máximo una semana; en Colombia se pueden demorar seis meses. Es lo que diferencia a los países subdesarrollados de los otros: la ineficiencia en la ejecución de recursos”.

Y cuestionó la laureada investigadora que en Colombia no podemos producir actualmente vacunas “porque el país y sus gobernantes, olvidaron hace mucho tiempo que la ciencia es el motor de desarrollo de un país y siguieron viéndola como una actividad académica para enseñar en los colegios o en las universidades, pero no como una actividad necesaria para generar conocimiento”.

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