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¡Y no dejó títere con cabeza! Así se describe en la prensa, radio o televisión, cuando ha habido un debate de carácter nacional sobre un tema candente e importante en el espectro político, social o económico, y que se hacen virales, discutidos y comentados en las distintas redes sociales.

Haciendo memoria reciente muchos sabemos cómo fue la iniciación de los hechos al comienzo del año 2020, año del cual casi nadie quiere recordar ni reflexionar; y lo catastrófico pasó por el calentamiento global, la Covid-19 que sigue mutando los años, y la afortunada salida del gobierno central de los Estados Unidos, que fue lo más impresentable, política, moral y éticamente, por decir lo menos.

Comunidad, que en su economía familiar, la gran mayoría padece de necesidades básicas insatisfechas prehistórica colombiana. Y en el espectro político actual, afloran líderes con una acidez de pensamientos ideológicos de extrema rabia, venganza y de tomar ventaja para ampliar su frondosa popularidad electoral con estas “virtudes humanas”.

La misma habilidad política de convocatoria que unos se esfuerzan al máximo para seguir gobernando y defendiendo sus políticas económicas “esperanzadoras y sagradas” y, otros en la extrema oposición, se desvelan por la “liberación” de la real y perpetua horrible noche de los padecimientos de fatiga estomacal en los insatisfechos, los pobres y hambrientos.

Y por lo que creo, pienso, medito y propongo, puedo parecer un ser humano extraterrestre de pocos amigos; pero como hijo, hermano, padre, esposo, vecino y amigo, engaño.

Y no mencioné como compañero de trabajo, que como subalterno y jefe en mando, del cual dejé una huella en más de 30 años casi ininterrumpidamente; a estos en especial, dejo la responsabilidad de mi escrutinio privado, a que lo hagan público.

A todos ellos, más precisamente a estos los últimos, que cotidianamente compartí locuras de compatibilidad en las experticias laborales conjuntamente con las enseñanzas y los mandatos celestiales. Pues ellos, abrirán o cerrarán filas; cuando les pregunten: ¡Y quién fue ese! Lucas 19:9.

Julio De la Hoz