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Recuerdo cuando pasar por un puente era una alegría y que programa, uno se sentía lo máximo, orgulloso y seguro.

Hoy es una aventura pasar un puente, no sabemos si se arruga, si se raja, si se cae, o se desploma por partes, en fin es una tortura y se entra en pánico cuando se atraviesa un puente.

No sé si es error de ingeniería, de cálculo, o que no utilizan el material adecuado para su construcción, sea cual sea el motivo no hay derecho a tanta irresponsabilidad, jugando con la vida de los trabajadores en la obra y de las miles de personas que utilizan estas vías.

El puente está quebrado, con que lo curaremos, con cáscara de huevo, que pase el rey etc., así jugábamos de niños, ya ni el rey quiere pasar.

El puente Pumarejo viejito y toda me da confianza y seguridad, me preocupa cuando lo derriben y habiliten el nuevo no sea que nos llevemos otra sorpresita. Es hora de ponerle la lupa a estas obras de ingeniería, y de sancionar a los que corresponda, y no dejar el tema como la noticia del día sino hacer seguimiento y castigar a los responsables.

Magda Correa De Andresis
Macode38@hotmail.com