Entre los múltiples mensajes de su nutrido discurso, quizá uno de los más relevantes sea el reconocimiento de que países como Canadá —potencias medias— tienen hoy el poder y la capacidad de contribuir a la construcción de un orden global basado en el respeto por los derechos humanos, los compromisos con el desarrollo sostenible y la integridad territorial de los Estados.
Lo preocupante es que con el nuevo decreto anti-técnico e indeseado de forzar a los fondos de pensiones a traer parte de las inversiones a Colombia, no solamente destruirán nuestro ahorro pensional y deteriorarán su rentabilidad, sino que forzarán una tasa de cambio falsa y aún más baja.
La convivencia con la inteligencia artificial obligará a repensar no sólo cómo trabajamos o aprendemos, sino cómo envejecemos y cómo enfrentamos la soledad. La robótica ya avanza hacia un escenario en el que las máquinas no solo asistirán tareas, sino que cuidarán y acompañarán a los seres humanos en los tramos finales de la vida.
Y no me extraña que detrás esté la sociedad del entretenimiento, en la que se supone que todo aquel que ejerce liderazgo tiene que ser entretenido. Por eso los discursos, los disfraces, los ´shows´ de algunos de estos líderes. Ellos forman parte de la pantalla que entretiene y hace olvidar el dolor de la vida diaria.
La empresa fundada por Elon Musk no solo revolucionó la industria aeroespacial; redefinió la lógica económica del acceso al espacio, convirtiéndolo en una plataforma productiva con impactos directos en telecomunicaciones, defensa, ciencia y, pronto, en la infraestructura digital global.