Una de las lecciones que le dejó la pandemia a la humanidad es la trascendencia de la investigación científica en virología y el desarrollo de conocimientos prácticos para prevenir pandemias virales.
Una democracia sana no exige uniformidad; exige respeto. No se fortalece con unanimidad forzada, sino con diversidad de pensamiento. La riqueza de una sociedad está precisamente en su capacidad de convivir en medio de las diferencias.
El camino hacia una Colombia con una democracia fortalecida, con mayor respeto por sus instituciones y menos personas vulnerables al populismo, pasa necesariamente por la suma de voluntades para disminuir la desigualdad.
Ser demócrata implica la humildad de saber que nuestro pensamiento y nuestras maneras de llevarlo a la realidad no son absolutas. Implica aceptar que convivir con otros establece límites y exige procesos consensuados y reglados por la sociedad. No es solo ir a las urnas, sino que implica una dinámica de vida que acepta los contrapesos establecidos y que gestiona el impulso de monarca que habita en todo líder.
La visita de Trump difícilmente resolverá esa rivalidad estructural. Pero sí puede ayudar a estabilizar la relación más importante del planeta. En un mundo cada vez más fragmentado, incluso una coexistencia pragmática entre Estados Unidos y China sería una buena noticia para todos.