Con esta columna solo pretendo que costeños caribes visualicen una Colombia “milagro”, con seguridad, salud, empleo, desarrollo, cultura y educación, logrados por un costeño, lo que cambiará para siempre en el país una errada percepción de nosotros, hoy generalizada.
Fortalecer la prevención, la protección y la preparación es fundamental para reducir pérdidas futuras, en línea con la necesidad de construir economías más resilientes frente a riesgos cada vez más complejos y correlacionados.
Pero la apuesta no se quedó en los resultados académicos. Barranquilla tomó la decisión de enseñarle inglés a sus niños desde preescolar, no como un lujo sino como un derecho. La política pública de bilingüismo, la primera del país con más de $80.000 millones de pesos asignados, ha beneficiado a más de 157.000 estudiantes y 4.000 docentes en cuatro años
Colombia fue pionera regional en entender la importancia de la transmisión eléctrica. Pero hoy corre el riesgo de quedarse rezagada. La transición energética no fracasará por falta de paneles solares ni de turbinas eólicas.
La IA no amenaza al empleado, menos si las organizaciones enseñan a usarla con criterio, ética y propósito. El riesgo no es la presencia de la IA, es ignorar que existe.