El gobierno que asuma el poder en agosto recibirá un sistema estresado financieramente, vulnerable al clima y fracturado regionalmente. Será su primera prueba de responsabilidad económica.
Pero aprecio y me sumo, sobre todo, al honesto compromiso por superar dificultades y recuperar la confianza en la información, pues la trazabilidad sigue siendo una necesidad y un reto para la modernización ganadera.
La democracia no se defiende en discursos ni en consignas: se defiende en las urnas, con decisiones libres y conscientes. La primera vuelta es el momento de expresar lo que realmente somos como sociedad, no lo que otros quieren que seamos.
Al final, con esta mutilación de la información electoral antes de las elecciones, los ciudadanos terminamos afectados: con menos derechos, menos libertades y menos garantías democráticas. No puede olvidarse que fue bajo el gobierno de Petro cuando asesinaron a un candidato presidencial. La democracia empieza a fallar cuando el poder intenta apropiarse de la información y controlar la conversación pública.
Propondría entonces, que el gobierno siga en su línea de acabar a Ecopetrol, cerrar las minas de carbón para quebrar las economías del Cesar y la Guajira, no abrir ni una sola mina nueva de cobre o cualquier otro mineral necesario para la transición energética, cerrar las termoeléctricas de carbón y gas para quedarnos sin respaldo cuando llegue el fenómeno del niño, quitarle el gas a la industria del níquel y el carbón a las cementeras y las acerías.