Ahora, con el mismo argumento de conseguir la paz, se está negociando con toda clase de bandidos como quedó demostrado con el “tarimazo” y la parranda de Itagüí. Esta historia de pasar de la mano dura a las amnistías la hemos repetido muchas veces. ¿No será ya el momento de replantear la estrategia para conseguir la paz?
La producción de carne y el sacrificio crecieron porque creció la demanda, pues el consumo per cápita pasó de 17,6 a 18,4 kilos, y cuando eso pasa el precio sube, una tendencia económica a la que se sumó el alza en costos y mano de obra. Ellos generan empleo y saben que el aumento del mínimo tocó cargárselo al precio del kilo de carne para conservar la rentabilidad del negocio.
Hoy es clave, además de contrarrestar estos factores, generar herramientas eficaces para enfrentar la vulnerabilidad de los menores ante la utilización perversa de la tecnología para atacarlos, con legislaciones ajustadas a este contexto para erradicar la venta y la explotación sexual de niños.
Mi opción personal es clara: la vida es lo más lindo que podemos tener, no importan las lágrimas, dolores, traiciones o frustraciones. Nada de eso importa si estamos vivos.
Cuando los recursos se administran con disciplina y transparencia, alcanzan para más. Y en el Atlántico se traducen en resultados concretos: 400 obras civiles en ejecución, que se sumarán a las 850 de mis dos gobiernos anteriores, son la muestra de que también el “cemento” tiene un componente social y abre oportunidades.