En síntesis, este gobierno rechaza de plano el fortalecimiento del capital humano y la movilidad social, ambos impulsados principalmente por la educación, y mantiene una noción absolutamente distorsionada de la clase media, a la cual castiga de manera permanente con este tipo de decisiones.
La emergencia económica pretende meter por la puerta de atrás la tributaria que el Congreso no aprobó. La Constitucional debería haberla suspendido. La Constitución no tiene vacaciones, el afán del gobierno de hacer trampa es evidente y monumental el daño a la economía y a la transparencia en las elecciones.
Tenemos que ser los humanos que viven en el reguero que sus miedos ocasionan, en las fragilidades de decisiones urgentes que no dan seguridad, en las relaciones complejas y ambiguas que sostenemos con otros. Ahí es donde acontece navidad.
Lo que preguntan por ahí
Que el 2026 nos encuentre con menos prisa y más conciencia, entendiendo que cuidar la salud propia y la de quienes amamos no es una tarea pendiente, sino una prioridad diaria.