Con lo ocurrido la semana anterior, la justicia vuelve a equilibrar el poder: frena los excesos del Ejecutivo y corrige el desbordamiento de la JEP. El mensaje final es contundente: ni un Gobierno que pretenda gobernar por excepción, ni una justicia que invente reglas.
Hoy, la invitación a nuestros colegas, líderes y organizaciones es simple: Aportar, en la medida de las posibilidades, para que una familia vuelva a respirar y una comunidad continúe enfrentándose a la adversidad.
Esta labor se fundamenta en un trabajo cercano con los territorios, reconociendo sus particularidades y acompañando la estructuración de proyectos que responden a necesidades reales y urgentes.
Por estar distraídos con la política, la SAC desprotegió a los agricultores frente a los atropellos del gobierno.
Si se requiere una reforma estructural profunda en Colombia para combatir la corrupción es la que permita transformar, de un lado, los órganos de control y de otro, la administración de justicia.