Nos encontramos en la otra vida, porque estoy segura de que ya nos vimos en las anteriores y tal vez hubo cortos circuitos energéticos que nos abrumaron y confundieron (y que nos quedaron grandes). Gracias por existir no fue poco o mucho, fue el tiempo perfecto.
No se trata de sembrar temor frente a la tecnología ni de adoptar posturas catastrofistas, como tampoco de negar los beneficios que la inteligencia artificial puede aportar. Se trata de introducir algo de prudencia y sensibilidad en todo este asunto, para equilibrar la poderosa influencia de los incentivos económicos como única guía para la toma de decisiones.
Era inenarrable el fervor y el entusiasmo expresado en los rostros y el andar de esa grande y diversa multitud, conformada por mujeres y hombres -y no binarios- jóvenes y adultos, de varios colores de piel, niveles culturales y estratos, buscando alegremente ingresar al escenario para unirse a la gran fiesta en desarrollo.
Esto transforma la manera de liderar; cambia la comunicación, porque hay más escucha y menos impulso; mejora la toma de decisiones porque hay más análisis y menos reacción y, potencia el crecimiento porque hay más propósito y menos improvisación.
Pero la apuesta no se quedó en los resultados académicos. Barranquilla tomó la decisión de enseñarle inglés a sus niños desde preescolar, no como un lujo sino como un derecho. La política pública de bilingüismo, la primera del país con más de $80.000 millones de pesos asignados, ha beneficiado a más de 157.000 estudiantes y 4.000 docentes en cuatro años