Colombia no está para disputas de ego. Está para decisiones de altura. Duele verlo. Duele verlos atrincherados en sus egos, cuando el país necesita puentes y no trincheras.
Por eso votar no puede ser un acto de apatía: es decidir quién puede garantizar lo mínimo, que la gente recupere tranquilidad. Y por eso esta elección presidencial es tan importante: porque el presidente define la política de seguridad, marca la línea frente al crimen y tiene la responsabilidad de devolver el orden.
Lo que preguntan por ahí.
En este Día Internacional de los Trabajadores, mi reconocimiento es a los equipos resilientes, por el profesionalismo y por el esfuerzo silencioso que no siempre se ve, pero siempre se siente.
Defender la autonomía del Banco no implica negar el debate ni desconocer los costos de sus decisiones. Implica, más bien, entender que su rol no es complacer expectativas de corto plazo, sino evitar errores de largo alcance.