Decídete por el mejor, acércate al equipo que acompaña tus principios, fomenta tus valores, protege tu identidad y refuerza tus tradiciones. La seriedad no pelea con el humor. La alegría sabe honrar al dolor y la justicia triunfará junto a la prosperidad.
Hoy Abelardo representa ese cambio que muchos colombianos siguen buscando. Pero esta vez no como una promesa de transformar todo, sino como la posibilidad de recuperar aquello que nunca debimos perder: la seguridad para vivir tranquilos, la salud para cuidar a nuestras familias y la confianza para creer que las cosas pueden volver a funcionar.
El próximo presidente heredará algo más complejo que un desequilibrio contable. Recibirá la urgencia de reconstruir la confianza económica de la nación. Sin credibilidad fiscal, las mejores promesas de campaña encontrarán, muy rápido, su límite.
Queremos repetir nuestro llamado a las autoridades de la ciudad, Barranquilla y el departamento del Atlántico, que ya conocen el efecto devastador del cambio climático que no descuiden las medidas preventivas en los pueblos que anuncian inundaciones (Magangué).
Era inenarrable el fervor y el entusiasmo expresado en los rostros y el andar de esa grande y diversa multitud, conformada por mujeres y hombres -y no binarios- jóvenes y adultos, de varios colores de piel, niveles culturales y estratos, buscando alegremente ingresar al escenario para unirse a la gran fiesta en desarrollo.